Agusto Nicolás Calderón Sandino, nació el 18 de Mayo de 1895 en el municipio de Niquihomo, departamento de Masaya; era hijo de Margarita Calderón y el terrateniente Gregorio Sandino. Fue un revolucionario nicaragüense, que luchó por la patria y la libertad de su pueblo.  

Época de su Juventud y sus inicios en la lucha

Laboró como obrero en diferentes puntos del país, luego se trasladó a México y trabajó en las petroleras de Tampico y Cerro Azul. Tiempo después se le da la idea de regresar a su amada patria.

El 15 de Mayo de 1926, tras su regreso, empezó a laborar en la Mina de San Albino, al norte del país. Ahí comenzó a promover a sus compañeros de labores los ideales patrióticos que habitaba en su ser.

Con todos los ánimos de lucha, se dirige a Puerto Cabezas con Moncada, a quien le pide armas, municiones e instrucciones, proponiéndole la responsabilidad de estar a cargo en la región de las Segovias, para que le cubriera el flanco norte mientras avanzará hacia la Capital.  De hecho, Moncada despreció al general y no lo ayudó en nada.

Sandino recuperó los rifles que fueron tirados  a un rio por los marines norteamericanos; con sus armas y sus hombres se dirigían a las montañas del norte, tras ser aceptado de mala gana por Moncada, se destina a San Rafael del Norte y convierte una base de operaciones, y desde ahí comenzó a ganar batallas en las poblaciones vecinas.

Sin embargo, el ejército constitucionalista estaba siendo derrotado en casi todos los otros puntos.  Siendo los conservadores ayudados directa o indirectamente por los marines, teniendo cercado al general Moncada en Chontales.

En ese Momento Moncada en desesperación, le manda un comunicado a Sandino, ordenándole que venga su ayuda.

Después de varios acontecimientos, el general regresa a Jinotega; estando ahí se entera del Pacto firmado por José María Moncada en el Espino Negro (Tipitapa, Managua), en el cual ponía punto y final a la guerra constitucional y acepta la permanencia de los marines en Nicaragua.

Pero el General de Hombres Libres, no aceptó entregar sus armas al ejército invasor, formando el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua para combatir a las tropas intervencionistas.

En Mayo de 1927, era el mes de su cumpleaños y se casaría con Blanca Arauz e iniciaría su monumental y heroica lucha en contra de la intervención de los marines.   

Sandino con amor valiente y puro, defendió su patria

Tras el pacto del Espino Negro, la prensa norteamericana anunciaba el fin de la guerra en Nicaragua, ya que todos los líderes liberales se habían desarmado, excepto Sandino.  El general realizó acciones para hacer ver que su posición iba en serio. Primero tomó la Mina de San Albino y luego Ocotal.  

Su primer ataque fue estropeado por un bombardeo de aviones estadounidense, desde ahí su figura comenzó darse a conocer. Tras el ataque dio a conocer un manifiesto en el que ponía en alto su posición:

“Nuestras tropas son organizadas e idealistas y no bandas criminales, que prefieren la muerte como patriotas antes que el sometimiento y que esperan en la montaña y con un fusil en mano a los traidores e invasores”.

La prensa internacional repetía en señalar que era un bandido que se dedicaba a asaltos y contrabando.

Los marines, menos preciaban a Sandino y su tropa, comenzaron atacarlo hasta lograr poder fusilarlo, pero percibieron la bravura de esa gente que era tan grande e inaccesibles en las montañas, desde donde operaban.

En 1927, la causa del General Hombre y mujeres libres, comenzó a ser reconocida por la prensa internacional, diarios de México, Colombia, Argentina y Brasil; publicaban con frecuencia editoriales y artículos en apoyo a los combatientes nicaragüenses.

La acción de Sandino llegó hacer tan efectiva que empezaron a enviarse marines de refuerzo, armamentos y aviones de guerra a Nicaragua.

Muchos escritores latinoamericanos, organismos y la opinión pública, comenzaron  a expresarse a favor del General, y a declararlo héroe de la dignidad de la América Latina, ante el atropello del imperialismo norteamericano.

Las autoridades militares estadounidenses le preguntaron a Sandino sus condiciones para abandonar su lucha, éste señalo tres únicos puntos:

  • Uno, el retiro de las fuerzas invasoras del territorio nicaragüense.
  • Dos, la sustitución de Adolfo Díaz por un ciudadano no candidato a la  presidencia.
  • Tres, que las próximas elecciones a realizarse en el país fueran vigiladas por representantes latinoamericanos y no por norteamericanos.

Pasa el tiempo, y en 1928 viaja a México en busca de apoyo para su causa. En su recorrido fue aceptado por los norteamericanos y protegido por las legaciones mexicanas en Centroamérica.

La acción guerrillera continuó. A veces, por períodos medianos de tiempo, Sandino desaparecía y se especulaba que había huido.

Pronto aparecía dando golpes certeros a los cuarteles enemigos cercanos. Así transcurrió la actividad: ni los marines ni la Guardia Nacional lograban eliminar a Sandino; ni éste lograba alguna clase de apoyo internacional a su causa o el retiro de los invasores en Nicaragua.

En 1933, tras salir vencedor de las próximas elecciones, Juan Bautista asume la presidencia de Nicaragua. Sin màs razones para la guerra, Sacasa declara una amnistía y entrega tierras a Sandino y sus tropas en la región segoviana.

En 1934, el General Sandino fue recibido con una cena de gala, por el presidente Sacasa y por el mismo Somoza; tras arreglar un compromiso de cese de hostilidades, se marchó.

En una carretera de la capital, su automóvil fue interceptado por la Guardia Nacional, raptando al héroe y sus compañeros dirigiéndolos hacia un punto, en el que fueron acribillados a balazos.