Miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país, se sumaron a la celebración nacional del 152 aniversario del natalicio del poeta Rubén Darío y desde la casa natal del Padre del Modernismo en el municipio de Darío, Matagalpa. Los diplomáticos participaron de actividades culturales como la declamación de poemas, bailes y la presentación de una obra teatral.

Los diplomáticos se hicieron acompañar del canciller Denis Moncada, quien durante su intervención destacó que Darío es un símbolo de paz para los nicaragüenses y el mundo, un hombre que a través de sus escritos mostró su nacionalismo y lealtad a la patria que lo vio nacer y crecer.

“Rubén, además de ser un poeta universal fue un diplomático, un hombre destacado que fungió como embajador de la paz y para nosotros es algo extraordinario y como nicaragüenses siempre estamos defendiendo la paz, fortaleciéndola y promoviéndola, dialogando por ella y esa es la razón por la que nuestra población está debatiendo y buscando la mejor forma de hacer un diálogo y conversación incluyente, precisamente para la convivencia pacífica de todos los nicaragüenses”, expresó.

“Darío, el embajador de la paz sigue siendo un ejemplo para nosotros, un ícono del arte y la poesía, que al igual que el General Sandino son seres de luz, que nos iluminan y son una referencia e inspiración”, añadió.

Por su parte, los invitados especiales se mostraron muy contentos al conocer más a profundidad de la historia de Rubén, un hombre que nació en una humilde casa y que años después sobresalió a nivel mundial, llenando de orgullo a su pueblo.

“Es un deber de toda nación recordar a sus personajes insignes, siempre he dicho que las personalidades de los países son sacras y por eso deben ser motivo de inspiración para toda una nación y un pueblo, quienes deben de reconocerlo como un santo y un pueblo santo es quien busca la paz, la reconciliación y el entendimiento. Tenemos que aprender de Rubén Darío muchos valores como el respeto”, expresó Monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, Nuncio Apostólico.

“Es magnífico poder celebrar al poeta Darío que en 1888 estuvo en Chile, donde publicó la obra Azul en Valparaíso y nosotros tenemos mucho cariño por él, nuestra biblioteca nacional cuenta con un fondo especial con el que se ha recuperado y digitalizado todas las obras de Darío y estamos orgullosos de contar con ese patrimonio, el cual está a disposición de Nicaragua”, subrayó Marisol Pérez, embajadora de Chile en Nicaragua.

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