Cuando Nicaragua recibía las felicitaciones de la Unión Europea por ocupar el noveno lugar en el mundo gracias a la participación y empoderamiento de la mujer, el Presidente Daniel Ortega obtenía el sexto lugar entre los Jefes de Estados mejor valorados en Las Américas, con un 65% de aprobación en la lista de 19 mandatarios.

Y en la última semana de abril, dos firmas encuestadoras dejaron muy en claro que las políticas sociales y económicas, impulsadas por el Gobierno Sandinista, son ampliamente avaladas por la sociedad que colocó al Comandante Ortega y a la escritora Rosario Murillo como las personalidades con mayor índice de valoración positiva en nuestro país.

Borge y Asociados informó que el Presidente Ortega encabeza las opiniones favorables con el 74.7% de aceptación, seguido de la primera dama, Rosario Murillo Zambrana, con el 70.5 %. Y más del 70% de los entrevistados califica de bueno o muy bueno el trabajo del Jefe de Estado. En tanto, M&R da al mandatario y su esposa el 78.7 % y 77.3 % respectivamente de aprobación.

Si algún extremista de derecha desconociera una sola de las mediciones científicas, entonces, ¿cómo podría justificar su parcial escepticismo cuando ve una amplia muestra, nacional e internacional, coincidente en la efectiva gestión de gobierno?

Tanto el Informe del Foro Económico Mundial sobre Desigualdad de Género, 2012, como los resultados de la encuesta de Consulta Mitofsky, y las ejecutadas por M&R y Borges y Asociados, apuntan a la raíz del mismo éxito sandinista: justicia social para los sectores antes marginados, confianza de empresarios y productores, participación de los trabajadores, programas sociales inclusivos. En suma, la democratización de la Democracia, comenzando con elindispensable posicionamiento de las mujeres.

Modelo patriarcal en retirada

En el Siglo XX, que en esta parte del Trópico llegó hasta hace algunos años, los hombres podían llevar sus documentos como aspirantes a algún empleo sin complicaciones, mientras a las damas se les exigía además pasar por un Casting, como si la empresa se tratase de una productora de Hollywood o agencia de pasarelas.

Entonces, por disposiciones, costumbres o simplemente desaciertos, si acaso había alguna plaza de trabajo, uno de los requisitos indispensables que debía reunir la solicitante no era su talento, sino contar con “buena presencia”.

¿Quién en esos tiempos del atraso podría pensar que estaríamos hoy por encima de Islandia, ubicada en el décimo lugar en el planeta, en cuanto al excelente papel de las mujeres en todos los órdenes de la vida nacional?

La actual administración es un parteaguas en la historia de Nicaragua, al abandonar decididamente el modelo patriarcal por uno de complementariedad de roles, donde la mujer deja de ser invisible y por sus capacidades personales y justas oportunidades abiertas, va a la primera línea de las tareas de Estado y de Gobiernos Municipales.

Quizás, al comienzo de esta consistente cruzada por la mujer, algunos tirando a muchos, vieron con escepticismo el nuevo relato del Frente Sandinista.

En unos seis años, todo cambió. Tanto en el partido rojinegro como en los ministerios, instituciones, alcaldías y el liderazgo en las organizaciones territoriales, la presencia de la mujer ya no es parte del decorado en que estaba sumida antes.

Causas

Pero estos sitios de preeminencia global no surgen por generación espontánea. El protagonismo de género impulsado por la escritora Rosario Murillo y el Comandante Ortega encontró respuesta: de estar confinadas en la llanura, las mujeres movieron el mapa socioeconómico del país con su propia fe de montañas, sus corrientes de energía viva y sus horizontes azules.

Mientras Nicaragua se ubica entre las 10 naciones con decisiva presencia femenina en todos sus ámbitos, la estable Canadá ocupa el puesto 21; Estados Unidos el puesto 22. Muy lejos, a pesar de que una señora dirige a Costa Rica, nuestra vecina es la número 29.

Todo esto sería imposible de alcanzar sin verdadera democracia: darle su valor a los seres humanos y luchar contra esa pobreza que no es un invento de la izquierda, sino de los demonios insaciables de la Codicia Organizada.

Desde Jefas de Hogar a Bebitas

Solo en la Jornada del 19-34, como detalló la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, el Comandante Daniel distribuirá decenas de miles de Títulos de Propiedad. Se aspira cubrir 40 mil. El 64% de esos Títulos corresponden a jefas de hogar, a mujeres.

Cualquiera puede revisar los viejos datos, irse a las cifras de los distintos gobiernos del neoliberalismo, incluso bucear en las hemerotecas y no se encontrará una sola nota informativa que haya puesto a las mujeres en primer plano, como hoy.

Tampoco antes se llevó a políticas públicas el bienestar de esta población tanto urbana como donde no llegan las cámaras de TV: Se ha insistido en incrementar la cobertura del Papanicolau a las ciudadanas en edad fértil. También hay una campaña por laPromoción, Educación y Autoexamen para la profilaxis del cáncer de mamas.

Durante la jornada de vacunación, personal de salud fue de casa en casa buscando a las embarazadas para vacunarlas y verificar sus controles prenatales.

La extrema derecha que tanto llora “en vivo y directo” por la libertad de expresión, censura esta Democracia porque se le ha ido de sus manos, desbordó el muro colonial de sus rancios conceptos y se va a atender no solo a la madre, sino hasta el bebé: un combo social completo.

¿Cuándo los administradores de la noche oscura del neoliberalismo pensaron alguna vez en una criaturita en gestación, ya no digamos garantizarle todos sus derechos de ciudadana sin haber siquiera nacido?

Quienes protegen al bebé en el seno materno de veras hacenDemocracia y algo más. Esto es, como dijo Rosario: “Para que nos sintamos de verdad más cristiana/os”.