El académico Francisco Javier Bautista, que participa en el Simposio Internacional “Rubén Darío, Embajador de la Paz”, que se realiza en la ciudad de León, afirma en una entrevista a la Radio Uruguay, que el Gobierno de Nicaragua ha retomado la estabilidad del país, tras el fallido golpe de Estado iniciado en abril pasado.

Dijo que en León donde se celebra el Simposio, la ciudad está tranquila, con mucha gente en las calles, y añadió que las noticias que se escuchan afuera distorsionan la realidad, porque aseguró que se ha podido movilizar sin problemas en Managua y en el occidente del país.

Señaló que ha podido realizar sus actividades cotidianas, “me siento tranquilo, yo creo hay mucho efecto mediático, mucho efecto de ‘fake news’, que condicionan y predisponen una serie de circunstancias que no tienen nada que ver con la realidad que afortunadamente el país ha retomado en estos últimos meses”.

“Desde el punto de vista interno, de la seguridad, del orden público, desde el punto de vista de la posibilidad de los ciudadanos de desarrollar la actividad económica, social, cultural, religiosa, indudablemente que la situación del país hoy es totalmente distinta a la que había en junio, julio del año pasado”, añadió.

“Yo me siento contento, creo que a través de sus autoridades han logrado tomar el control y la estabilidad del país” y añadió “creo que ha habido una extrema manipulación de la información a nivel internacional”.

Recalcó que las noticias que llegan al exterior “no tienen nada que ver o muy poco que ver con la realidad cotidianamente se vive en los últimos meses”.

“En primer lugar hay que dejar claro hasta abril 18, los indicadores económicos, sociales, de seguridad, políticos, de convivencia de Nicaragua, eran los más óptimos de Centroamérica”, dijo y mencionó entre ellos la tasa de homicidios que era extrema en el norte de Centroamérica e incluso en Costa Rica.

“Sin embargo, en Nicaragua la situación era sumamente favorable”, dijo.

Resaltó que Nicaragua tenía la situación de seguridad más positiva de Centroamérica.

También se refirió al crecimiento de Nicaragua que en 2017 fue de 4.5 % del PIB, solamente superado por el registrado en Panamá.

“Esa tendencia de crecimiento económico se había venido manifestando en las últimas décadas y había permitido mejorar las condiciones sociales de la población, una reducción importante del nivel de pobreza, una reducción importante de los factores de vulnerabilidad social”, expresó.

Acotó que, sin embargo, “se dio una traumática circunstancia, como un frenazo de un tren, que de repente frena o de repente se ha descarrilado y a mediados de abril, digamos, inesperadamente, de manera repentina se desencadenó un proceso que fue alimentado por desinformación y manipulación informativa y que es cierto que el país, es imperfecto; es decir esa situación política social, pero iba por buen rumbo”.

“Ese ambiente social, económico, marchaba bien y el país mejoraba y la convivencia social era óptima. El flujo de cooperación externa era alto, la estabilidad monetaria, macroeconómica era óptima, y también el flujo de turismo era óptimo”, destacó.

“De tal forma que la situación nicaragüense era envidiable a nivel centroamericano y si ustedes ven la noticia de cualquier fuente, nacional, internacional, organismos multilaterales, del Fondo Monetario, del Banco Mundial, del Banco Centroamericano de Integración Económica, ustedes pueden comprobar que lo que estoy diciendo es cierto”, dijo el académico uruguayo.

Señaló que la situación que se presentó “yo creo que exacerbó las diferencias, exacerbó las contradicciones internas que existían, manipuló la información, incrementó el odio y la desconfianza, proyectó una imagen internacional bastante caricaturesca, negativa de Nicaragua, ello ha generado un efecto que no va a ser fácil revertir”.

Resaltó que le parecía totalmente inapropiado que la necesidad de unas reformas institucionales haya llevado a una provocación y a una manipulación extrema, que no solamente trataba de influir en esas reformas, sino que desmontar todo lo positivo que el país había logrado hasta la fecha.

Reconoció que desde el pasado mes de julio poco a poco se ha venido revirtiendo esa tendencia negativa e incluso en el plano económico, de caída de la recaudación tributaria, de caída del empleo, a partir de septiembre tienen un cambio y aunque no se ha recuperado el nivel histórico que había en 2017, “yo creo que vamos por un buen camino”.

Instó a los organismos internacionales a no dejarse influir por las fake news para tomar sus decisiones y dijo que “algunos han perdido de vista la objetividad, el razonamiento y en vez de ayudar a la solución del conflicto, creo que pretenden agravarlo, exacerbar las contradicciones”.

“No hay país, no hay organización, que no tengan contradicciones internas, pero la única forma de convivir y de salir adelante es exacerbar las coincidencias, alimentar las coincidencias, tratar de administrar y superar las diferencias”, aconsejó.

Añadió que parece ser que las fuentes que utiliza la OEA son sesgadas, limitadas y poco objetivas.

Puso como ejemplo que durante la intentona golpista fueron quemadas varias emisoras e instalaciones gubernamentales, pero de eso se habló poco, y la mayoría de los espacios eran de tendencia sandinista.

“Prácticamente no se quemó, no se atacó, ningún medio de otra tendencia”, recalcó.

Dijo que lo que hubo fue incitación a la violencia y eso es una acción que ha traído consecuencias dramáticas en la vida nacional de Nicaragua.

“Ha destruido vidas, ha destruido instalaciones”, puntualizó. Indicó que las pérdidas superan más de 200 millones de dólares, en una economía pequeña.

Resaltó que las acciones vandálicas se multiplicaron por todo el país. “Exacerbar, alimentar eso, justificar desde un espacio, desde una comunicación social, me parece a mí delictivo. Nadie, ningún ser humano responsable, por razones humanitarias, ningún cristiano creyente o de cualquier religión, ninguna persona sensata, debería azuzar la violencia, debería exacerbar las contradicciones, debería confrontar a las personas, eso me parece infame y no justificado”, sentenció.

“Yo creo que el camino para convivir, para progresar, para desarrollarse, es como dije al principio, hay que alimentar nuestras coincidencias, hay que alimentar diálogo, proyectos comunes, continuar trabajando en lo positivo avanzado y hay que trabajar y administrar nuestras contradicciones, avanzar de manera responsable, aquellos defectos, aquellas imperfecciones, desajustes institucionales, organizativos que nuestros países tienen”, añadió.

“Me parece además que nuestros países tienen el derecho legítimo de la autodeterminación y cualquier acción extranjera debe ser positiva para ayudar, pero no injerir, no para aislar la capacidad nacional de resolver los problemas, nunca una injerencia extranjera en ningún país va a significar una solución a sus problemas”, enfatizó.