El suministro de agua potable era uno de los principales desafíos de la Managua del siglo XIX.

Los libros “Cien años de vida de Managua”, de Ernesto Barahona, e “Historia de Managua”, de Gratus Halftermeyer, arrojan luz sobre este importante tema que antes, como ahora, pertenece a la vida cotidiana de la capital.

“Siguiendo la línea informativa de don Ernesto Barahona, el 26 de julio de 1887 se constituyó la Empresa Aguadora de Managua, por los señores F.A. Pellas, Joaquín Zavala, Pedro Rafael Cuadra, Santiago Morales, Enrique Guzmán, Gonzalo Espinosa, Pablo Giusto, Fabio Carnevalini, y Alberto Suhr, con un capital de cien mil pesos plata. Y el 25 de noviembre de 1888 empezó a suministrar el agua a domicilio por cañería proveniente del lago de Managua que subía a pilas ubicadas en la Laguna de Tiscapa y de ahí bajaba hacia las casas por cañerías”, señalan los escritores.

El investigador e historiador Clemente Guido, explica que el agua era succionada por unas bombas desde el Lago de Managua, y subía por tuberías hacia la parte alta de la Loma-Laguna de Tiscapa.

“Ahí había unas pilas receptoras que después devolvían el agua por otras tuberías, utilizando el simple efecto gravitacional hacia las casas de aquellos ciudadanos que habían pagado su servicio de agua potable a domicilio”, precisó.

“Esto fue una revolución, pues antes las mujeres de estas casas iban al Lago a traer el agua potable para sus familias, hasta el lago mismo, a pie o en carretas, llevando cántaros de cerámica sobre sus cabezas o tinajas en las carretas. La empresa se fundó en 1887, pero este servicio inició el 25 de noviembre de 1888. A principios del Siglo XX se creó la empresa aguadora para usar el agua de Asososca”, aclaró el historiador.