Con la inauguración de una pequeña plaza ubicada en el interior de la Universidad Centroamericana (UCA), la comunidad educativa de ese recinto, miembros del cuerpo diplomático, magistrados de la Corte Suprema de Justicia y representantes de las cancillerías de Nicaragua y El Salvador, rindieron homenaje a Monseñor Oscar Arnulfo Romero, mártir salvadoreño cuya beatificación ha sido puesta en marcha nuevamente por el Vaticano.

La inauguración de la Plaza Monseñor Romero, se da también en el marco del 33 aniversario del asesinato del religioso, que sucedió el 20 de marzo de 1980, por sectores ultra-derechistas de El Salvador, a quienes denunciaba constantemente por las violaciones a los derechos del pueblo, que en ese entonces se levantaba en armas en contra del régimen opresor.

La Rectora de la UCA, doctora Mayra Luz Pérez, aseguró que el homenaje pretende “traer a la memoria histórica la figura de una persona que escogió el martirio como un destino irrevocable por la defensa de los Derechos Humanos”.

“Para nosotros, Monseñor Romero, visto desde la academia, es un personaje que nos convoca a seguir trabajando desde este espíritu de servicio”, afirmó Pérez.

La rectora valoró que la disposición del Vaticano, de continuar sin obstáculos el camino a la beatificación de Monseñor Romero es una decisión que está en consonancia con el estilo y el espíritu del Papa Francisco.

“Realmente representa para las personas que admiran y recuerdan a Monseñor Romero una especie de alegría, de un entusiasmo, que representa el hecho de que se haga justicia si hablamos que Monseñor Romero tuvo como objetivo a lo largo de su vida la búsqueda de este ideal”, explicó Pérez.

Por su parte, el Padre Ignacio Lange, director del Centro de Pastoral de la UCA, consideró que la continuación del proceso de beatificación de Romero compromete a la Iglesia y en particular a la Compañía de Jesús “a seguir siendo testimonio de Jesús entre nosotros”.

“Lo característico del martirio como el de Monseñor Romero es que llega hasta las últimas consecuencias de dar la vida. Creo que aquí tanto a cristianos, como a no cristianos, nos interpela en nuestro actuar y nuestro vivir, en ver si hacemos las cosas hasta las últimas consecuencias sin importar nuestras causas”, señaló Lange.

Durante el homenaje, el embajador de El Salvador, Juan José Figueroa, destacó que Monseñor Romero “es el guía espiritual del pueblo salvadoreño”.

“La universalidad de Monseñor Romero sobrepasa los límites de nuestro país. El 21 de diciembre de 2010 las Naciones Unidas declaró el 24 de marzo como el Día de la verdad en relación a la violación y las graves ofensas a los derechos humanos y a la dignidad de las víctimas. Es un día universal, es un día que se recoge en el marco de la justicia y la verdad de todas las víctimas y violaciones a los derechos humanos en todo el mundo”, explicó Figueroa.