A principios de diciembre del año pasado, en la localidad patagónica de Epuyén –situada en la provincia argentina de Chubut, a unos 1.700 kilómetros de Buenos Aires–, se registró un brote de hantavirus, transmitido por ratones colilargos. Nueve personas han muerto y las autoridades se ven obligadas a tomar medidas para evitar más contagios. De momento son 26 casos confirmados, que incluyen a los fallecidos, según el último comunicado oficial, del 11 de enero.

Tras el brote que mantiene en vilo a la provincia cordillerana, las autoridades de Epuyén decidieron suspender por 40 días todo tipo de reuniones; el lapso corresponde al tiempo estimado de aparición de los síntomas del virus. En la localidad de El Maitén, las reuniones, en el caso de su extrema necesidad, no deben durar más de 20 minutos.

Así como en Argentina, el hantavirus activó la respuesta gubernamental en Chile, sobre todo en las zonas que colindan con el norte de Chubut. En las comunas chilenas de Palena y Futaleufú instalaron una barrera sanitaria tras la confirmación del primer caso local, indica BioBioChile.

Al día de hoy no existen vacunas ni tratamientos específicos contra el hantavirus. La enfermedad se transmite a través del contacto con la saliva, las heces o la orina de los ratones silvestres infectados, que una vez secas se volatizan y combinan con el polvo y pueden ser inhaladas. Al respirar el aire contaminado, o tras mordeduras o contacto directo con los transmisores del virus, se desarrolla una enfermedad aguda que ataca los pulmones.

Las autoridades sanitarias argentinas tampoco descartan la hipótesis de transmisión de persona a persona en el actual brote. La alarma se extiende porque la cepa que lo provocó es la Andes Sur, que desembocó en la letalidad estimada para esta variedad del hantavirus (entre el 30 % y el 50 %). La Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) trata ahora de determinar, a través de la secuenciación del genoma viral y genoma humano, si existen mutaciones que aumenten la letalidad y transmisibilidad.