En la comunidad Tecuaname, municipio de La Paz Centro, departamento de León, un grupo de mujeres trabajan desde las 5 de la madrugada. Previamente dejaron a sus hijos preparados para ir a la escuela y se encaminaron hasta su trabajo, el lugar donde comparten sus historias, sus esfuerzos y sus esperanzas de progreso.

Cada una conoce su rol, comenta doña Yolanda Escobar, presidenta de la Cooperativa  Agroindustrial de Mujeres de Tecuaname (COAGRUM). Ella asegura que cada una de las socias “se da el cargo, lo asume con responsabilidad y se mete en el proceso”.

La pequeña cooperativa que se encarga de procesar la famosa semilla del marañón surgió hace 17 años. Doña Yolanda, una de las socias fundadoras recuerda que en aquellos años, la crisis económica obligó a muchas mujeres a marcharse de sus hogares y emigrar a la ciudad. “Nuestros niños quedaban solos” comenta.

Relata que tras la visita de algunos organismos de ayuda a la zona se vio la oportunidad de establecer en la comunidad una planta de procesamiento de marañón, debido a la cantidad de arboles de esa especie que crecían sin mucho problema en los suelos de la comunidad.

“Iniciamos con una planta artesanal, una bodeguita y una casita” rememora Yolanda, pero tras años de lucha y esfuerzo, la planta de procesamiento no tuvo desarrollo hasta el año 2007.  Con la ayuda del gobierno y de organismos internacionales remodelaron las instalaciones que con esmero habían construido.

“Fue una remodelación porque aprovechamos lo que había para diseñar la planta para cumpliera con todos los requisitos del MINSA, ahora cada proceso tiene su área, tenemos equipos industriales e que fueron traídos del Brasil”, asegura orgullosa Yolanda.

Con la innovación en el proceso el cual fue posible gracias a la incorporación de nuevas maquinas, las mujeres socias de la cooperativa procesan la semilla del marañón con un mayor control de calidad.

Hoy en día la cooperativa está conformada por 35 socias, todas originarias de Tecuaname, de ellas 17 se encargan de producir la materia prima en sus fincas, mientras que el resto trabajan a tiempo completo en la planta de procesamiento.

Exportando y creciendo

Durante 17 años las dificultades han sido muchas, pero unidas las mujeres socias de la cooperativa han sabido enfrentarlas.

Han incursionado en el mercado nacional abasteciendo la demanda de cadenas nacionales de supermercados y otros establecimientos, así como de importantes compradores a nivel internacional entre los que destacan las exportaciones que hacen a España y a Costa Rica.

Yolanda, la presidenta de la cooperativa, detalla que desde el 2001 una importante empresa española les compra entre 500 y mil bolsas de semilla, pero en estos años la demanda ha crecido tanto que ahora tienen que preparar entre 5 mil y 10 mil unidades para exportar.

Parte del trabajo para lograr ampliar el mercado lo asume la junta directiva de la cooperativa. “ellos se encargan de administrar, buscar los conectes y representar a la cooperativa en todo” asegura Yolanda.

Desde el año 2011 las mujeres comenzaron a proyectar una estrategia de crecimiento para este año. Actualmente están cumpliendo los requisitos del Banco Produzcamos para concretar un préstamo de 45 mil dólares.

“Es una iniciativa que tenemos nosotras proyectada a 7 años, el Banco nos otorga 2 años de gracia, y luego en 5 años vamos a ir pagándole al Banco, esperamos salir con un record crediticio para que nos vuelvan a prestar” dice confiadamente Yolanda.

El dinero lo invertirán en mejorar el proceso y en la compra de materia prima para satisfacer la creciente demanda aun cuando no haya producción de marañón.

Unidad es el secreto del éxito

Las socias trabajan arduamente, ser mujeres no las detiene para cumplir sus metas, sostener a sus familias y salir adelante, por 17 años lo han hecho y lo seguirán haciendo.

Matilde Mendoza, está cortando semillas desde tempranas horas de la mañana. Da cuenta que trabaja en la planta desde que inició la cooperativa.

Cuando no hay producción de marañones asegura que se queda en su casa realizando los oficios del hogar y cuidando de sus hijos.

“Vamos a cumplir 17 años, me siento feliz porque estoy aquí en la comarca, viendo a mis hijos, viéndolos crecer, cuidando mi casa” dice sonriendo.

La clave del éxito que las ha mantenido en el negocio por tantos años es la unidad, “gracias a Dios nos vemos como hermanas y vivimos tranquilas” comenta.

Igual que ella doña Petrona Navarrete afirma que la unidad es su mayor fortaleza. “Cuando hay alguna dificultad estamos todas, desde que comenzamos somos un solo grupo”.

Asimismo doña Lucrecia Reyes y doña Julia Escobar que tienen más de 15 años de ser socias y compañeras de trabajo, indican que trabajar unidas les ayuda a generar más empleo en la comunidad.

Todo es difícil en la vida, pero cuando uno quiere hacer algo tiene que buscar la manera de seguir trabajando y luchando” afirma Julia Escobar y agrega que como en la cooperativa trabajan solo mujeres están planeando ampliarse más “para que podamos seguir trabajando porque es una lucha, todo es una lucha”, reconoce.

Motivadas para trabajar

Este grupo de mujeres viven motivadas por sus familias y por su comunidad para trabajar.

Patricia Ramírez, quien labora en la planta de procesamiento, indica que tras 16 años de estar trabajando quiere seguir luchando para tener más beneficio para su hogar.

“Vendemos a España, Costa Rica y Nicaragua, estamos muy contentas por los pedidos que nos hacen, esperamos tener más pedidos y más trabajo para el futuro” expresa mientras realiza su trabajo en la selección de las semillas previo a su empaque.

“Nosotras pensamos acopiar suficiente semilla, acumularla en esas bodegas, llenarlas para tener más trabajo y pasar todo el año trabajando” afirma Patricia, quien además es madre soltera y comenta que tiene que luchar por llevar el sustento y sacar adelante a sus hijos.

Solidaridad entre cooperativas hermanas

Desde León siguiendo por la carretera que lleva a Chinandega y hasta la frontera con Honduras, se encuentra en el municipio de Somotillo la Cooperativa Agroindustrial de Mujeres de Somotillo (COOPEMUS).

Esta cooperativa que también está constituida por mujeres nació en 1995. Sus socias explican que son una cooperativa hermana con la cooperativa COAGRUM ubicada en La Paz Centro.

Según doña María Padilla, presidenta de COOPEMUS, ambas cooperativas tienen relación de mercado y se complementan para cubrir la demanda del marañón procesado.

Esta cooperativa que procesa mil 500 quintales de semilla de marañón al año, es la base económica para más de 26 socias del municipio de Somotillo, Chinandega.

“Nosotros hemos sido madre y padre de nuestros hijos, los mantenemos y salimos adelante, los ponemos a estudiar, nos sentimos bien , más tranquilas porque gracias a Dios estamos ganándonos la vida con dignidad” dice doña María.

Semilla de marañón tiene usos medicinales

Las productoras de marañón orgánico se gozan al hablar de las propiedades medicinales del producto que procesan.

Doña Julia Centeno, encargada de comercialización de la Cooperativa COOPEMUS, explica que en Somotillo existen más de 400 manzanas plantadas con marañón el cual es un cultivo que no necesita de mucha agua para sobrevivir.

Actualmente se producen entre 7 y 10 quintales de semilla de marañón por cada manzana.

El marañón procesado, indica Centeno, es ideal para deleitarse como bocadillo, pero es un cultivo nutritivo. Según las productoras contiene hierro, potasio y fosforo.  La semilla sirve para la anemia, la diabetes y es un reconstituyente que sirve para bajar de peso.

En fin reconocen que el marañón tiene muchos usos medicinales y nutritivos para la salud.