Ante el Ministerio Público se hicieron presentes cuatro víctimas de los actos criminales a los que fueron sometidos durante el mes de junio, en el departamento de Carazo —actos que fueron instigados por el esbirro del imperio Miguel Mora quien desde su canal de desinformación promovió el odio, la muerte y la destrucción de las familias y la economía nacional.

Léster Martínez, cuenta cómo fue secuestrado el 12 de junio en una de las calles del municipio de Jinotepe, siendo trasladado hacia el hospital Santiago, donde permaneció amarrado, sufriendo golpes y amenazas por parte los verdugos liderados por un sacerdote.

Vengo a interponer mi denuncia en contra del autor intelectual de las torturas a las que me sometieron, Miguel Mora, quien incitó a la violencia y a la destrucción del país. Exijo justicia porque mis derechos fueron violentados. Durante dos días me golpearon con palos, me dieron patadas y me amenazaban con asesinarme, me colocaban armas en la cabeza y todo eso estaba ordenado por el sacerdote Juan de Dios García, él me gritaba y me ofendía verbalmente”, expresó.

Alrededor de ocho personas fueron secuestradas ese mismo 12 de junio en diversos puntos de Carazo, todas víctimas de las más aterradoras torturas registradas en dos centros establecidos en el Hospital Santiago de Jinotepe y la Parroquia Santiago Apóstol, donde Juan de Dios García junto a sus secuaces pisoteó los derechos de sus víctimas.

Omar González señaló que, de no haber salido de ese centro de tortura, hoy cumpliría seis meses de asesinado. Sin embargo, hoy exige castigo para los culpables de su sufrimiento, el cual aún enfrenta tras continuar sufriendo asedio junto a su familia.

Me secuestraron en uno de los tranques de Jinotepe, luego me llevaron hacia el hospital de Jinotepe, me siento indignado y aún tengo secuelas de los golpes, me humillaron, todo el tiempo recibí golpes, me vendaron los ojos y ataron mis manos, me daban cachetadas, me ofendieron y eso no puede quedar impune, porque yo como nicaragüense tengo derechos y exijo que los que me afectaron, paguen por ello”, manifestó.

La muerte reflejada en sus verdugos

Para las víctimas, los dos días de torturas a los que fueron sometidos marcaron completamente sus vidas. Tras seis meses de haber sufrido en carne propia el odio de sus verdugos, hoy lo único que piden es justicia y reparación por cada herida, cada golpe y cada lágrima derramada por ellos y sus familiares, quienes vivieron la angustia de no saber de sus paraderos.

Aldair Reyes, entre lágrimas dijo que espera muy pronto ver tras las rejas a Mora, quien fue uno de los culpables en sus lesiones y la muerte de muchos de sus amigos y compañeros.

Me detuvieron en el tranque del colegio San José, después me metieron en la iglesia del padre Juan de Dios, él me amenazaba y me decía que hablara cuando me pegaban por ser sandinista y que si no hablaba me iba a mandar al colegio San José para que me mataran. Me golpearon por la espalda con un bate de madera, luego me quitaron mi camisa para vendarme y con los cordones de mis zapatos me ataron las manos, me tiraron al suelo y me patearon. No es delito ser sandinista y por eso me agredieron”, manifestó.

De igual manera, Leonardo Martínez, perdió sus piezas dentales producto de un golpe, lo amarraron a un poste donde permaneció atado por varias horas sin comer, únicamente recibiendo golpes y ofensas.

Por el simple hecho de militar en las filas del Frente Sandinista fui víctima de tortura y no voy a claudicar, hoy vengo a interponer mi denuncia en contra de Mora porque personas con una mentalidad tan oscura como él no puede estar en libertad, incitando a la violencia y engañando a la gente humilde. Ese hombre (Mora) quiere ver a este pueblo triste, derrotado, pero no podemos permitirlo, queremos castigo para ese hombre”, subrayó.