Ayer se celebró La Purísima en la Embajada de Nicaragua en Panamá. Se estimaba atender entre 150 y 200 personas y la asistencia se desbordó, llegaron unas 300 personas.

La Purísima se celebró en la acera de la embajada, en el área de estacionamiento. Se recibió autorización de la alcaldía y de la policía para un bloqueo parcial de la calle.

La celebración transcurrió sin incidentes. Los grupos de purisimeros estuvieron llegando desde las 12, a pesar de que invitamos para comenzar a las 2 y terminar a las 8 pm.

Los últimos se fueron a las 6 de la tarde, porque las condiciones de transporte y trabajo se impusieron a los planes.

Algunos vecinos se acercaron y participaron con nosotros. Otros nos quedaron viendo desde sus casas, curiosos, pero no se acercaron. Parece que no son católicos.

El altar fue sencillo, pero quedó bonito.

Se organizó un equipo de trabajo que elaboró nacatamales, gallo pinto, vigorón, fresco de cacao, y se distribuyeron picos, cañas, naranjas, bananos y dulces.

Los nicaragüenses aportaron bananos, naranjas, dulces, el cerdo de los nacatamales y chicharrones, y los picos. La caña la regaló un ingenio azucarero.

Un grupo de compañeras se encargó de la atención de las purisimeras y purisimeros.