Al menos 22 mil soldados, policías, bomberos y socorristas continúan este martes las labores de rescate en las zonas destruidas por un terremoto en el suroeste de China, que dejó un saldo de 192 muertos, 23 desaparecidos y más de 11 mil heridos, 968 de gravedad, reseñó Prensa Latina.

Más de 72 horas después del sismo de magnitud 7.0 que sacudió a la provincia de Sichuan, una de las más habitadas de China, algunos lugares solo eran accesibles a pie, pues las rutas todavía no fueron abiertas a la circulación de vehículos o estaban bloqueadas por diversos obstáculos.

Unas 30 mil tiendas de campaña, 115 mil mantas, ropa, alimentos instantáneos, agua embotellada y otros productos necesarios son trasladados a las áreas sacudidas el pasado sábado, por un movimiento telúrico que duró unos treinta segundos, cuyo epicentro se situó cerca de la ciudad de Ya'an y sorprendió a la población justo después de las 08H00 locales (00H00 GMT).

Un millón 500 mil personas se encuentran damnificadas y las autoridades priorizan las campañas para evitar el surgimiento de epidemias en esas zonas que carecen de suministro de agua, gas y electricidad, este último servicio ya reinstalado parcialmente en 58 de los 81 distritos sacudidos por el sismo.

Se estima que unas 17 mil familias perdieron sus viviendas en la catástrofe, según la oficina de asuntos civiles de Sichuan.

El vicedirector del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Beijing (capital), He Xiong, quien encabeza un equipo de unos 30 expertos, comenzó a trabajar este martes en el condado de Lushan para evitar el surgimiento de epidemias.

Xiong explicó que se podrían producir brotes debido a la alta densidad de personas en tiendas de campaña y albergues provisionales con pocas condiciones higiénicas, por lo cual es imprescindible valorar los factores principales para adoptar las medidas pertinentes.

Entre esas medidas, destacó el consumo de agua limpia, la supervisión de los alimentos, establecer condiciones básicas de salud pública, eliminar insectos que puedan diseminar enfermedades y remover los desperdicios alrededor de los albergues.

Los trabajos prevención de enfermedades realizados desde el domingo por un equipo enviado por la Comisión Nacional de Salud y Planificación Familiar, integrado por expertos de la Academia Militar de Ciencias Médicas.

Según se informó Xiong, médicos en la localidad de Lushan pidieron con urgencia antibióticos para tratar infecciones gastrointestinales y respiratorias, causadas por los alimentos instantáneos que ingieren y por los resfriados que ocasionan noches frías y lluviosas bajo tiendas de campaña.

El presidente del Hospital del Comando Militar de Chengdu (capital de la provincia de Sichuan), Tang Weige, anunció que en los próximos días podrían reportarse más casos de resfriados, pues en los primeros tres días la tensión nerviosa, en las víctimas del siniestro, aumenta su inmunidad. Sin embargo, esos niveles de defensa disminuyen a partir del cuarto día, cuando las personas se sienten más relejadas y pueden adquirir gripe e incluso fiebre.

La provincia de Sichuan, una de las más pobladas de China con 80 millones de habitantes, fue devastada por un temblor en 2008 que dejó unos 87 mil muertos y desaparecidos.

China fue escenario de uno de los sismos más mortíferos de la historia, en la región de Tangshan (noreste), en 1976. Según las cifras oficiales, el balance oficial de este terremoto fue de 242 mil muertos.