Ciertamente nuestro país es raro porque existe un MRS que se cree la versión mejorada del FSLN; donde un tal Lester Alemán se cree Carlos Fonseca Amador; donde el propietario de un medio 100% mentiroso asegura que es Pedro Joaquín Chamorro Cardenal; donde hay activistas de derechos humanos que defienden exclusivamente a terroristas; donde hay 4 obispos que todos los días le echan gasolina a la hoguera, según ellos, para apagarla; donde hay empresarios que después de coludirse para desbaratar la economía se molestan cuando se enteran que las pequeñas y medianas empresas salieron a su rescate y así tantos contra sentidos como eso de actuar tan mercenariamente que el mismo imperio ya advirtió que vienen más millones para seguir descarrilando al país. Ante esa situación me pregunto si para el imperio es legítimo imponer injustas sanciones a algunos funcionarios de gobierno, además de aprobar la Nica-Act para afectar la nación, será igualmente legítimo aceptar que todos esos millones entren para que los sicarios de los yanquis nos sigan matando.

Que los cabecillas del golpismo hayan llegado a pensar que los nicaragüenses alguna vez consideramos que la masacre que ejecutaron contra el pueblo fue de gratis y que obedeció a la espontaneidad de una idea equivocada, solo habla del grado de demencia de toda esta gente, primero porque nunca hemos tenido dudas de que son mercenarios y ahora lo ratifica el yanqui que siempre giró las orientaciones de lo que hicieron después del 18 de abril y segundo porque frente a la mentira de que todo lo sucedido fue una explosión naturalmente enardecida de los nicaragüenses, el mismo padrino, el imperio, se encargó de poner en evidencia el pago para sus sicarios cuando anuncia que vienen 4 millones de dólares que serán repartidos entre sus sirvientes nacionales para seguir dañando al país.

No ha llegado el aguinaldo para los mercenarios en el oposicionismo y ya estos se están matando por unos dólares más y lo reciben como regalo navideño para arrancar el 2019 jochando, jochando y jochando con el fin de desmontar la realidad en la que los nicaragüenses disfrutamos de un ambiente de paz y tranquilidad que ha sido el oxígeno vital de quienes están levantando al país.

El imperio bajo la tutela de un emperador claramente fascista, que hace todo lo necesario, para granjearse el odio del mundo, está repartiendo dólares a sus mercenarios en Venezuela, para tumbar a Maduro, en Bolivia, para tumbar a Evo, en Cuba, para tumbar a Díaz Canel, para tumbar a Daniel Ortega y no tengan duda que van por la cabeza de Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, no solo porque como los anteriores es de izquierda sino porque este además es vecino del Tío Sam.

Es simplemente indignante que esos 4 millones de dólares entren a este país para el propósito que les quieren dar. No es posible digerir que los vividores de la política, que previa paga destruyeron la economía que teníamos y que masacraron y torturaron a un montón de gente y que, por encima de eso, después de haberse logrado estabilizar las cosas, vengan otra vez, ahora con una alta dosis de descaro a extender la mano porque Míster Donald Trump les va a sobar la mano con dólares que ya están manchados de sangre y que peligrosamente quieren provocar situaciones insospechadas que nadie quiere.

Los nicaragüenses somos víctimas de un capricho. El imperio norteamericano y sus sirvientes nacionales odian a Daniel Ortega no porque sea dictador, si lo fuera aquí estuvieran los cascos azules o los marines, sino que simplemente lo odian porque es Daniel Ortega, a secas, porque siendo diferente al de los 80s, de civil no de verde olivo, transformó al país, porque se convirtió en una idea que corrió a mucha más velocidad a partir del 18 de abril, porque el yanqui, que apadrinó ese golpe contra el estado de Nicaragua, lo que pretendía es lo que no sucedió.

Los que financiaron toda esta cochinada, obedeciendo al guion de ensayos que ya fueron practicados en otros países, que apostaron a que Daniel Ortega se lanzaría contra el pueblo, que el ejército saldría a las calles, que los voceros del golpismo, que se auto llaman periodistas serian deslenguados y sus medios cerrados, que los muertos se contarían por miles, que no habría diálogo, que se confiscaría a los del COSEP que descarrilaron la economía y la verdad es que el tiro salió por la culata porque nada de eso pasó y por eso mismo vienen por más.

La respuesta de Daniel Ortega al terrorismo que financió el imperio, en los primeros momentos de aquel terror desatado fue la de llamar a la calma al perseguido que era el sandinismo y después a aguantar, a aguantar para preservar la vida y en el fracasado diálogo a exigir el desmontaje de cada uno de los tranques para poder conversar sobre otros temas lo que nunca se logró porque como dijo Medardo Mairena aquellos tranques donde se violaba, torturaba y mataba eran estratégicos y así también lo aceptó en aquel audio filtrado el mismo Silvio Báez, que es el cerebro intelectual de todo el baño de sangre ejecutado.

Esos que hicieron fracasar el diálogo, que celebran las sanciones contra algunos funcionarios del gobierno, que auguran jubilosamente la aprobación de la Nica-Act que afectará directamente al pueblo empobrecido y que ahora están que brincan en un pie porque van a recibir 4 millones de dólares, creen que tienen suficientes razones para exigir el retorno al diálogo y además con la misma agenda y con las mismas caras o sea con los mismos soberbios y vulgarcitos que mataron el intento.

El diálogo ya está caminando, el diálogo ya está dando sus frutos, el diálogo está juntando a la familia en la cuadra, en el barrio, en la comarca, en el municipio y en los departamentos. El diálogo se está realizando desde una visión efectiva de reconciliación que nada tiene que ver con la que tiene el tristemente célebre Silvio Báez.

Este iluminati decía, para descalificar la paz y reconciliación que consulta el gobierno para convertir el propósito en ley, que la reconciliación no era perdón u olvido y que saben tiene razón de alguna manera si la interpreto bajo la lectura de las víctimas porque los nicaragüenses vamos a terminar reconciliándonos, pero nunca podremos olvidar algunos obispos, a la cabeza de ellos Silvio Báez, nos desangraron, nos desaparecieron, nos torturaron, nos lanzaron su odio encima, nos condujeron al desempleo, nos empobrecieron, dividieron a nuestras familias, nos ofendieron y nos arrebataron la paz y la reconciliación que habíamos alcanzado y lo peor es que Silvio Báez insiste en proclamarse libertador de un pueblo que lo aborrece como pastor y como político porque no tenemos nada que respetarle si él le faltó a Dios.

No sé qué parte de esto no entiende o no comprende el Nuncio Apostólico del Vaticano en Nicaragua, pero sí sé que ese obispo Silvio Báez, refinado y delicado, de perfil intelectualizado que embarró a otros tres en su aventura, le hizo un daño tremendo a su iglesia en Nicaragua y en la medida que continúe aquí la casa será peor y no importa cuantas más de las conferencias episcopales se pronuncien a favor de la de aquí, lo que sí importa es que los nicaragüenses, no digo todos, pero sí la inmensa mayoría, le perdimos el respeto no porque sea enemigo de Daniel Ortega o piense políticamente diferente al sandinista, sino porque es inconcebible que alguien detrás de una sotana sea capaz de priorizar el odio, la guerra, la mentira, el caos, y la muerte antes que el amor, la paz, la verdad, el orden y la vida.

 

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.