La poesía es un valor inherente al nicaragüense. Nacimos con ella, vivimos por ella, nos identifican por ella. Como muy pocas naciones tenemos un abanico de cerebros intelectuales por los cuales automáticamente el mundo se conecta con Nicaragua.

Luis Alberto Cabrales, Salomón de la Selva, José Coronel Urtecho, Alfonso Cortés, Manolo Cuadra, Pablo Antonio Cuadra, Álvaro Urtecho, Carlos Martínez Rivas, Fernando Silva, Guillermo Rothschuh Tablada, Leonel Rugama, Mercedes Gordillo, Rosario Murillo y al frente de muchos más que faltan, el más grande de todos, el padre de la literatura universal: nuestro insigne Rubén Darío. Todos ellos, que son apenas parte de un club de privilegiados y mágicos pensamientos de la prosa, que nos hinchan de orgullo, están en los anaqueles de los más finos y exigentes centros de pensamientos del planeta donde Nicaragua es un indicador de la más fina pluma, la que hace posible la confluencia anual de los románticos de la poesía en nuestra bella granada.

Pese a lo anterior este fin de semana me sentí sorprendido porque la directiva del Festival Internacional de Poesía de Granada decidió posponer la XV edición, programada para febrero próximo, dicen, por “el clima de inseguridad” que hay en Nicaragua.

Cada año, durante más de una semana de festival de poesía, la ciudad de Granada recibe centenares de turistas, los hoteles venden todas sus habitaciones, los restaurantes permanecen llenos y todos ganan por el evento, pero los organizadores del festival de poesía, que bien saben que la Gran Sultana es eminentemente turística no quieren que la ciudad tenga este repunte económico porque si uno va a Granada se da cuenta que ahí no está pasando nada, como no está pasando en ninguna otra ciudad, porque la seguridad y la estabilidad se está imponiendo como condición para ir rumbo a la normalidad.

Esta gente que organiza el Festival Internacional de Poesía de Granada, que tiene profundas influencias de los intelectualoides del MRS es otro segmento de confiscadores golpistas que por politiquería ahora van tras la poesía.

Estos organizadores del festival en un afán eminentemente destructivo contra la ciudad de Granada actúan evidentemente no por el alto interés de nuestra poesía, del valor que tiene ser anfitriones del mundo, sino que actúan en función de la perversidad que les dictan desde afuera para ser parte de enorme daño que le hicieron al país y que prosiguen ahora desde la afectación directa a nuestra identidad cultural y poética.

Humildemente ante ésta situación me permito sugerir a las autoridades del gobierno que actúen través del instituto de cultura, del instituto de turismo, de la Alcaldía de Granada y de nuestras embajadas y consulados para realizar ese encuentro poético, para no dejar que el patrimonio cultural, quede en manos de hacen negocios redondos en su nombre, siga en manos de politiqueros que por sus pistolas deciden arrebatarnos las insignias que por tradición son nuestras.

Quien dice que el festival de la poesía que surgió porque esa es nuestra vena cultural debe suspenderse porque así lo dictó la visión vandálica de un grupejo de gente que está afectando directamente a Granada.

La poesía es el sueño de la pluma, la pluma es el deseo que plasma los anhelos del corazón, del alma y del sentimiento y en el mundo hay tanta prosa métrica o libre, que ama a Nicaragua por su historia, por su resiliencia, que no dudaría en visitarnos para ser parte de un verdadero encuentro de fantasía literaria, que deslumbre, que marque un hito y que desplace la incómoda improvisación de un evento que después de 14 años no ha terminado de ser un ensayo donde el gusto es el más ausente en una faena que puede pasar de lo ordinario a lo espectacular.

Yo titulé este artículo “Los confiscadores del golpismo” porque, así como los organizadores de este festival quieren despojar a Granada de su tradicional encuentro poético, así hay otros que nos confiscaron la paz, así hay otros que nos confiscaron la normalidad, hay otros que nos confiscaron el desarrollo, hay otros que nos confiscaron los Black Friday, pero saben qué la voluntad de este pueblo decidió también recuperar cada uno de esas confiscaciones y será así con cada una de los arrebatos que nos quieran hacer porque todo eso tiene que ver con nuestra libertad.

El oportunista abusa con lo que no es suyo y los resentidos, aun siendo poetastros o poetastras, creen que, por estar revestidos por algún premio internacional, pueden asumir que por sus pistolas o solo porque ellos lo dijeron las cosas deben ser como ellos dicen y se enredan y se equivocan de plano y más cuando de cultura se trata porque entonces aquellos que por mucho tiempo supieron estar en el nicho de pronto se vieron en el suelo.

Dos de esos a los que recuerdo con pesar son los hermanos Mejía Godoy, Carlos y Luis Enrique, nunca fueron talentos políticos, si hubieran sido no los hubieran embaucado, pero por razones de la misma politiquería en la que decidieron andar, hoy son como judíos errantes, andan en cada uno de los estados que componen el imperio, ganándose sus centavitos por una lucha a la que no aportan un centavo, aunque digan que lo hacen por ella, pero lo peor, es que andan de concertantes en un país al que antes referían como yanqui enemigo de la humanidad y dedicaban canciones al General Sandino que en las agrestes montañas de Las Segovias había doblegado al gringo invasor que hoy les da techo y protección.

Es triste lo que los mismos Mejía Godoy hicieron a la imagen cultural, artística y patriótica que habían logrado construir. Ellos se fueron, nadie los persiguió o los censuró por la opción política que eligieron pues al fin y al cabo eran enemigos de este gobierno dese mucho antes del golpe contra el estado en el que se involucraron sin ton ni son, a menos que hablemos del que el imperio les otorga por andar haciendo conciertos a nombre de una mentira que destruyó al país.

Así como los Mejía Godoy, cuya imagen está a la altura de los escombros donde antes era la casa de sus conciertos en la Avenida Bolívar, así están otros escritores y escritoras que se les ocurrió jugar de políticos y que celebran, por ahora, el desmontado festival de poesía que coordina quien en la década de los ochenta fue el primer director del sistema penitenciario de Nicaragua post revolución y que ahora, como Pilato, se lava las manos hablando de prisioneros políticos cuando en realidad los presos sentenciados y procesados son por delitos comunes y terroristas en los que la intelectualidad anaranjada del MRS es la autora de tanta muerte y destrucción.

Quiero hacer notar el nivel de perversidad de la gente que tiene a cargo este festival. El mismo tradicionalmente se realiza en febrero en el contexto del tránsito a la inmortalidad de Rubén Darío y aunque el país está irreversiblemente andando sobre la normalidad desde hace tres meses, ellos aduciendo circunstancias políticas basadas en supuestos, anuncian la suspensión del evento desde ya, lo cual evidencia su grado de maldad e interés por provocar un daño más al país y particularmente a Granada.

Que odio el de estas personas. Qué clase de maldad habita en el corazón de cada una de estas gárgolas porque solamente le hacen daño al país y a cada uno de los ciudadanos que no han hecho nada más que desear vivir en paz y francamente no veo nada que justifique tanta agresión contra un país al que algunos le han perdido la lealtad.

 

 

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.