La historia del hombre no debiese contarse por su edad cronológica (años de vida), sino por su edad contextual y atemporal, esa que contiene la grandeza de los momentos, de la continuidad y perseverancia de sus luchas, del continuo de aprendizajes y de reflexiones. Aprender es no tener miedo a cometer errores y el único temor que debe valer es el no intentar hacer algo por los otros, máxime cuando el propósito de vida es ayudar a los demás, es el de transmitir la sabiduría generacional (desde nuestros ancestros, pasando por Rubén Darío, Sandino, Carlos Fonseca). El Comandante Daniel Ortega Saavedra es uno de esos hombres de edad contextual y atemporal, que, aunque el tiempo marque 73 años la dialéctica revolucionaria del FSLN nos dice que el conjunto de los pensamientos y acciones del comandante son intemporales, el tiempo no los puede disolver y siempre son actuales para la militancia revolucionaria.

Fuera de Nicaragua se habla del pragmatismo estructural del FSLN, pero son discusiones faltas de otros elementos que definen el orden científico - social de la organización revolucionaria. No puede ser entendible la dialéctica (arte de estructurar los discursos y las ideas) sin el consciente que el FSLN también se compone de mística revolucionaria que se traduce en cultura, tradiciones, literatura, pintura, fiestas, guerrilleros, militancia, humanismo y sobre todo amor a Dios. Cuando se logra considerar los componentes, antes mencionados, de nuestro Sandinismo se puede decir, sin lugar a ninguna duda, que nuestras ideas revolucionarias son un instrumento científico – político, cultural y social.

Nada de lo que he expresado es nuevo dentro de nuestra organización revolucionaria, ya nuestro Comandante en Jefe Carlos Fonseca Amador, otro ser contextual y atemporal de ese universo revolucionario, lo había concebido, analizado, estructura y plasmado en escritos, grabaciones, etc. Esos pensamientos, esas reflexiones han sido nuestra guía, nos han marcado a lo largo de nuestra historia para ser coherentes y cohesionados con nuestros principios heredados de nuestros pueblos originarios y de nuestro General Sandino.

La coherencia y la cohesión nos demandan claridad en nuestras acciones y unidad en torno a la figura de nuestro liderazgo histórico. Es por eso que, la mejor manera de explicar en qué consiste nuestra dialéctica revolucionaria (Cristiana, Socialista y Solidaria), nuestro Sandinismo es a través de la figura (vida, pensamiento y obra) de nuestro Comandante Daniel Ortega y nuestra Compañera Rosario Murillo. Ellos son el mejor ejemplo de revolucionarios, de patriotas, de amor por los demás. Para mí ambos son contextuales y atemporales.

Jeremy Cerna
Berlín, Alemania
19 Noviembre 2018