El analista político nicaragüense Moisés Absalón Pastora, dijo a TeleSUR que la sesión del Alba del pasado fin de semana en Managua, fue una manifestación de los líderes de éstos países en “interesarse en hacer un relanzamiento” para rescatar sus principios elementales.

“El ALBA es ayuda, es asistencia sin ningún tipo de condiciones, que implican una serie de situaciones para el desarrollo de los pueblos, que ya quisiera yo, fuera emulado por otro tipo de continente y interesarse en ayudar así pueblos que no tienen otra decisión más que ir al desarrollo de sus propias conquistas”, aseguró.

Pastora, recordó lo valioso de la decisión de que el Alba sesionara en Nicaragua, ahora que el país está saliendo de la violencia y terrorismo causadas por un intento de Golpe de Estado, cuyos resultados han anclado el crecimiento de un país con indicadores envidiables en este plano.

“Al darse esta reunión, lo que implica es que ha entrado en la esfera ese aspecto solidario de los componentes del ALBA. Para un país como el nuestro, o como otro país en el hemisferio que pueda estar amenazado por un enemigo, quisiéramos llamarle adversario, pero en realidad es un enemigo común, los Estados Unidos de Norteamérica”, refirió.

Al respecto, valoró que los Estados Unidos hasta antes de la formación del Alba, no habían puesto su interés en Nicaragua, sino solo para sus intentos de ocupación, en la que Sandino surgió en nuestra historia como símbolo de la lucha antiimperialista.

“Y cuando llegó a ubicar a Latinoamérica otra vez en la agenda de política exterior fue cuando Hugo Chávez surge con ésta idea. Y empieza la Alianza Bolivariana Para Los Pueblos, a convertirse en el norte para los países que mirábamos para el sur”, afirmó.

Expuso que ahora que voltea nuevamente la mirada a la región es para menoscabar la democracia popular con alto interés social.

Nicaragua aplica la democracia social

El periodista nicaragüense aseguró que el interés marcado de los Estados Unidos en descarrilar el ALBA, porque sus logros han satisfecho a la gente más pobres de las naciones que las conforman.

Es el caso de Nicaragua, en el que la derecha se ha aferrado al concepto de democracia como un asunto meramente político, que les pueda permitir asumir el poder político de la nación.

En ese sentido, afirmó que la democracia no es solamente ir a las urnas, sino aquello que se aplica en Nicaragua y que ofrece estabilidad, seguridad, gratuidad en la educación, acceso universitario a los jóvenes, salud gratuita, vivienda, comunicación en todo el territorio, carreteras acceso a los mercados.

“Es decir ese tipo de democracia que no mide simplemente la frialdad con que el gran capital, el empresario, pretende lucrarse, es otro tipo de democracia y eso no le gusta a los Estados Unidos. Porque aquí no ha habido, cuando señalan los políticos criollos, que aquí hay corrupción, no ha habido ningún organismo internacional, ni el Banco Mundial, ni el Fondo Monetario Internacional, ni el Banco Centroamericano de Integración Económica, ni el Banco Interamericano de Desarrollo, que diga que el Gobierno de Daniel Ortega mal usó o desvió fondos para determinados proyectos que se desarrollaron a través de determinados prestamos”, opinó.

ALBA: núcleo de resistencia

Mientas que el cubano Iroel Sánchez, editor de la Pupila Imsone, también enlazado a Telesur para opinar al respecto, agregó que el ALBA en medio de otras organizaciones que han sido deterioradas y golpeadas como el Mercosur, es un núcleo de resistencia a los intentos norteamericano de seguir menoscabando los procesos en América Latina.

“No hay que verlo con pesimismo. Cuando el ALBA surgió era mucho peor la situación. En 2004 el Presidente de los Estados Unidos era Bush, había un despliegue de hegemonía mundial, había una guerra en el Oriente Medio, en Irak y sabemos toda esa euforia nortemericana que había en ese momento, no obstante Fidel y Chávez en minoría lanzaron el ALBA”, apuntó.

La alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) surge a propuesta de Cuba y Venezuela en el año 2001, tras la la cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados de el Caribe, como una contrapartida del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que ponía las políticas económicas favorables a los Estados Unidos. sobre el desarrollo los países de la región.