Para nadie es un secreto dentro y fuera de Nicaragua que durante el intento de golpe de estado de mayo pasado contra el gobierno legítimo de Daniel Ortega y Rosario Murillo varias Iglesias católicas fueron utilizadas como cuarteles para almacenar armas y curar a los heridos en las refriegas callejeras.

Para nadie es un secreto que entre mayo y agosto, tres obispos de la Conferencia Episcopal (Silvio Báez, Juan Mata y Rolando Álvarez), facilitaron y ordenaron que esos templos junto con sus sacerdotes, también se convirtieran en centros de torturas de inocentes nicaragüenses que no apoyaban el desvergonzante intento de golpe de estado.

La catedral de Managua, principal tempo del país, se había convertido en centro de reunión de los revoltosos que odian a Nicaragua y desde ahí, salían “las directrices” para incendiar el país. Incluso, después de que la intentona golpista de la derecha y sus tres obispos fracasaron, ellos continuaron reuniéndose en ese templo mayor y confabulándose contra el gobierno constituido. ¡HABRASE VISTO!.

Bueno… hasta ahí, lo que casi todo el mundo conoce de esa tragedia de malos nicaragüenses que deseaban ver a la Patria destruida.

Pero sucede que casi todo se sabe en la vida, y después del enorme fracaso de la derecha y sus aliados de la iglesia católica, las noticias verdaderas comenzaron a penetrar en los medios de comunicación y llegar hasta el Vaticano, donde se ordenó, me informan mis fuentes, una investigación de lo ocurrido en Nicaragua.

Las pruebas gráficas, escritas y televisivas del involucramiento directo de los mencionados obispos (Báez, Mata y Álvarez), conmocionó realmente al Vaticano, cuyos altos funcionarios mantuvieron largas comunicaciones con el Cardenal Leopoldo Brenes, como máxima autoridad eclesial en Nicaragua.

Se me informó también que el Nuncio Apostólico, representante o embajador del Papa Francisco en Nicaragua, también ha participado en estas reuniones, porque el Nuncio estaba en Nicaragua durante el intento de golpe de estado.

De acuerdo a mis fuentes, otro caso que ha conmovido profundamente al Vaticano, fue el uso y abuso para asuntos políticos de la Catedral de Managua, como máximo templo católico en el país. Incluso, hay fotografías ya publicadas, que muestran vivamente al Cardenal Brenes y al obispo Báez, abrazados celebrando misa a las puertas de la catedral después de una reunión de los golpistas. Ya se sabe que Silvio Báez es uno de los cabecillas de la conspiración anti patria y eso tiene muy preocupado al Vaticano y sus principales funcionarios.

Ante esa grave situación en la que han metido a la Iglesia Católica estos malos nicaragüenses, el Vaticano ordenó al Cardenal Brenes y a todos los sacerdotes que tienen a cargo una Iglesia que se abstengan de prestar sus templos para actividades políticas de la extrema derecha nicaragüense. Aunque la orden Vaticana llegó rápidamente a Nicaragua no fue, sino hace casi 15 días que el Cardenal Brenes y el canciller (custodio) de la Catedral, anunciaron las nuevas disposiciones de la Iglesia Católica que anuncia que los templos o Iglesias son para orar y no para protestar.

Esto le ha caído como una corriente de agua sucia a la extrema más recalcitrante de Nicaragua, que ya tienen un lugar menos desde donde despotricar contra el pueblo nicaragüense.

Después de esta nueva situación en que los sacos llenos de mentiras (fake news) de los extremistas han quedado al descubierto, el pueblo nicaragüense se apresta a reconstruir lo destruido por las hordas tipo Atilas, porque la orden de las cúpulas malignas era arrasar de raíz. Gracias a Dios el pueblo liderado por Daniel y Rosario supo resistir la andanada y aquí está en pie sin claudicar.

Me atrevo a decir a título personal que el Vaticano está bien informado y que no hay una guerra sucia contra la Iglesia Católica, pues lo que hay son noticias falsas (fake news) manipuladas desde las entrañas de la derecha troglodita.

Así es. Así será.