El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla denunció ante la Asamblea General de Naciones Unidas que el gobierno norteamericano manipula y politiza vulgarmente el deseo universal de garantizar los derechos humanos a todas las personas, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en las enmiendas presentadas, con el propósito de adulterar la naturaleza y el foco de la Resolución contra el bloqueo, aprobada en 26 ocasiones en la Asamblea General de la ONU.

Califica de desvergonzado el memorando circulado a los diplomáticos de la ONU anteriormente por el Departamento de Estado, donde se expresa claramente que las enmiendas propuestas “tienen la intención de abordar la razón subyacente del embargo”.

Resalta que el memorando utiliza el engañoso recurso de presentar el texto de las enmiendas como “lenguaje previamente acordado”, para introducir disimuladamente contenidos referidos a otro tema, por otra instancia y sobre otro país.

Critica el Ministro de Relaciones Exteriores que lo que fue un documento con una sola enmienda de ocho párrafos, fue luego convertido en ocho enmiendas separadas, con el único propósito de crear confusión, abusar del tiempo y producir cansancio, “es una artimaña deshonesta”.

 Si el Gobierno de Estados Unidos quiere debatir y votar iniciativas sobre derechos humanos o los Objetivos de Desarrollo Sostenible, estamos prestos a hacerlo de inmediato en cualquier órgano, momento y bajo cualquier tema pertinente de la agenda.

Rodríguez Parrilla reitera que Cuba continuará alentando el diálogo y la cooperación como la única forma de favorecer el progreso en el ejercicio de los derechos humanos, y que mantendrá la activa participación en el Consejo de Derechos Humanos.

Bloquean tecnologías

El Canciller cubano a continuación citó los impedimentos de esa medida unilateral en el área de las tecnologías.

El bloqueo es el principal impedimento al flujo de información y al más amplio acceso a Internet y las tecnologías de la información de los cubanos, al dificultar y encarecer la conectividad del archipiélago, condicionar el acceso a sus plataformas y tecnologías, y utilizar el ciberespacio para actos de “cambio de régimen”.

Igualmente, cita las dificultades que supone el bloqueo para los vínculos culturales, académicos, científicos, deportivos y de la sociedad civil.

Sostiene que, en ejercicio de esa política hostil, el Gobierno estadounidense, con pretextos increíbles y motivaciones políticas reales, incumple la cantidad de visas de emigrantes para cubanos pactada en los acuerdos migratorios vigentes, además de encarecer y dificultar la reunificación familiar, los viajes temporales a su territorio y restringir los vínculos familiares.

El bloqueo constituye una violación flagrante, masiva y sistemática de los derechos humanos de las cubanas y cubanos, y ha sido y es un impedimento esencial a las aspiraciones de bienestar y prosperidad de varias generaciones.

Dichas políticas afectan asimismo a los cubanos que residen en EEUU, asevera Rodríguez Parrilla, quien argumenta que el bloqueo es opresivo también para los ciudadanos estadounidenses a quienes limita, injusta y arbitrariamente, la libertad de viajar a Cuba, único destino prohibido para ellos en el planeta.

“No se puede contabilizar el sufrimiento humano”

Expone que son incalculables los daños humanos ocasionados por el bloqueo, el cual califica como acto de genocidio, a tenor de los incisos b y c del artículo dos de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio de 1948.

Añade que es, incluso, una violación del Derecho Internacional Humanitario. “No se puede contabilizar el sufrimiento humano”, sostiene el titular cubano de Relaciones Exteriores.

Denuncia que el objetivo de esa política genocida, anclada en la Guerra Fría, no ha cambiado con el transcurso del tiempo.

Rodríguez Parrilla menciona que como excepción se creó recientemente, bajo licencia específica existente desde el año 2016, una compañía mixta entre la Agencia Comercializadora del Centro de Inmunología Molecular, de Cuba, y el Roswell Park Cancer Center, para la comercialización en EE.UU. de vacunas terapéuticas de tecnología cubana contra el cáncer de cabeza, cuello y pulmón.

También se refiere a la venta a la Isla -bajo una licencia específica del año 2017- de 81 mil dosis del anticonceptivo hormonal Mesigyna, por una sucursal estadounidense de la compañía Bayer.

¿Cómo medir el dolor de la familia cubana por el bloqueo?

Al comenzar su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ejemplifica los impactos en el sector de la salud, del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. contra la nación antillana.

“El 25 de junio de 2018, el niño Adam López Macías, de 181 días de nacido, fue intervenido quirúrgicamente para corregir un defecto congénito de inversión de las grandes arterias del corazón, que amenazaba su vida. La cirugía duró 5 horas. Su delicada condición, una posterior hipotensión y bradicardia obligaron a mantenerlo con su pequeño esternón abierto hasta el día 29, es decir 96 horas”, dijo el canciller.

“El bloqueo impide que los niños cubanos que sufren de bajo gasto cardíaco postoperatorio, complicación más frecuente de la cirugía cardiopediátrica, dispongan del mejor tratamiento como es el ‘Sistema Avanzado de Apoyo Ventricular Pediátrico’ que producen, y protegen con patentes, las compañías estadounidenses Heart Ware International Inc. de Massachusetts y Thoratec Corporation, de Pleasanton”, agregó.

“¿Cómo medir su dolor y el de su familia?”, volvió a preguntar.

El canciller añadió que “Adam se recuperó gracias a la profesionalidad y la consagración del personal de salud cubano y al esfuerzo de un país entero”.

El caso anterior ilustra el hecho de que la injusta política de Washington impide que niños cubanos que sufren determinados padecimientos del corazón, dispongan de un mejor tratamiento como el sistema avanzado de apoyo ventricular pediátrico, producido y protegido bajo patentes de dos compañías norteamericanas.

El Ministro de Relaciones Exteriores asegura que de no existir el bloqueo también se pudieran solicitar -de manera expedita a compañías estadounidenses-, fármacos para tratar a niños que sufren otros padecimientos como el cáncer.

En el 2017, fallecieron en Cuba 224 personas por cada 100 mil habitantes sin disponer de esos tratamientos debido al bloqueo.

El canciller refiere que, en el último año, más de 30 compañías estadounidenses rehusaron vender a la compañía Medicuba, medicamentos, insumos y equipos imprescindibles para el sistema de salud cubano, o no respondieron a su reiterada solicitud.