La población de Posoltega conmemora 20 años del fatídico deslave del volcán Casitas que dejó más de dos mil muertos, familias que habitaban en la comunidad El Porvenir y Rolando Rodríguez.

A las once de la mañana del 30 de octubre de 1998 el volcán Casitas cedió ante las fuertes precipitaciones ocasionadas por el devastador huracán Mitch, de categoría cinco.

Durante diez días las lluvias no cesaron ocasionando la saturación del suelo en distintas regiones del país, siendo Posoltega, en Chinandega, marcado por la desgracia.

Niños, mujeres, jóvenes, adultos mayores y hombres perdieron la vida. Muchos tras dos décadas son recordados sin que sus cuerpos hayan sido encontrados.

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En la comunidad de El Porvenir se realizó un culto y entrega de ofrenda floral en memoria de las víctimas de esta tragedia que pudo ser menos dolorosa si el gobierno de aquellos años hubiera brindado ayuda inmediata y puesto en práctica medidas preventivas ante desastres.

Donde era la comunidad Rolando Rodríguez, se alza un monumento al lado de la fosa común habilitada para que descansaran en la paz del Señor miles de personas que fueron encontradas lamentablemente sin vida.

A este culto se hicieron presentes amigos de las víctimas y sobrevivientes del deslave.

Han pasado 20 años, pero los recuerdos y el dolor de estas personas sigue tan vivo como hace dos décadas cuando por la gracia de Dios pudieron ser rescatadas aún con vida.

Melania Narváez, actualmente es delegada de la Familia. Ella es una sobreviviente"Tenía seis años y perdí ciento cincuenta familias. Para nosotros como familia fue duro. Recuerdo que vivíamos en El Ojochal, la corriente no logró arrastrarnos y corrimos hacia el cerro, éramos cinco familias las que sobrevivimos y al pasar una corriente subimos unas lomas, pasamos un día ahí y al siguiente día vimos a heridos, personas que perdieron sus ojos, brazos o piernas".

"Con la ayuda de Dios hemos salido adelante y gracias al buen gobierno Sandinista nosotros hemos logrado sobrevivir, trabajar con un gran esfuerzo, estudiar y saliendo adelante", contó Melanina.

Nora Poveda llega a enflorar cada año a su tía Norma Gutiérrez, quien falleció junto a su esposo y dos hijos.

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"La cruz y la tumba simboliza donde ella vivía porque aquí no hay nadie. Todos los años vengo a enflorar y nunca nos olvidaremos de nuestros familiares", contó.

Su cuerpo quedó marcado tras ser casi cercenada su oreja, sus brazos y piernas, pero la marca más dolorosa para Ana García Ampié es haber perdido a sus dos niñas.

"Vengo a recordar el momento en el que vivimos esta tragedia, perdí a mis hijas de diez y once años. Como madre me siento triste porque no tengo mis hijas, pero Dios me ha dado las fuerzas para seguir luchando y vengo año con año a este lugar donde viví con ellas, aunque yo sé que ellas no están aquí porque sólo mi Dios sabe dónde quedaron muertas", dijo.

El Secretario del Consejo municipal, Cristóbal Gradys, apuntó que ahora hay más alarmas que permiten a la población estar pendiente de las zonas vulnerables y de los puntos de evacuación.

Inauguran Parque Memorial

La Alcaldía de Posoltega como una manera de honrar la memoria de estas personas inauguró el Parque en Memoria a las víctimas.

Ahí además de rendir tributo a las víctimas las familias podrán recorrer el santuario y disfrutar del espacio enmallado y arreglado para la comodidad de los visitantes y vendedores.

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