El periodista y analista político, Adolfo Pastrán y el padre Antonio Castro, párroco de la Iglesia la Merced, dieron a conocer sus impresiones ante las filtraciones de los audios de Monseñor Silvio Báez, quien cínicamente confiesa su participación en el intento de golpe de estado perpetrado en Nicaragua.

Sorprendido, así expresó sentirse Adolfo Pastrán al escuchar al Cardenal Brenes decir que los audios eran creíbles, aceptando que Báez lo dijo durante una reunión privada.

"No esperaba que un religioso se expresara en esos términos porque un obispo tiene el deber de unir a la comunidad y no dividirla, dar un mensaje de amor, de paz, reconciliación, diálogo y ahí lo que hay es una intromisión directa de estructuras y de las jerarquías de la Iglesia en asuntos que tienen que ver con civiles y eso se llama clericalismo", aseveró.

"Nosotros no tenemos un concordato con la Iglesia, aquí somos un país que no tenemos religión oficial, lo dice la constitución, y si habría de calificar de una manera las palabras de Monseñor Báez sería decir lamentable, ese tipo de comentarios de un jerarca que ha estado en el diálogo y quiere estar en el diálogo", valoró.

Indicó que cuando habla de una posible guerra civil o de pasarle la cuenta a los dignatarios eso más bien impacta en los católicos.

"Para los que somos católicos debe preocupar, porque le estamos entregando en bandeja de plata todos los fieles a otras iglesias cristianas evangélicas", aseguró.

Sobre los tranques, donde Báez afirma que los obispos fueron los autores intelectuales, Pastrán subrayó que "evidentemente no querían diálogo sino crear divisiones para derrocar al gobierno de Nicaragua y valida la denuncia del gobierno de que en efecto aquí hubo una conspiración".

Por su parte, el padre Antonio Castro señaló que estas conversaciones no son la voz de la Conferencia Episcopal, por lo tanto es el pensar personal de Báez.

"No es la voz de la Conferencia Episcopal, que es un ente colegiado, una voz que se reconoce. Los audios que hemos escuchado son grabaciones de una reunión privada que tiene una importancia y trascendencia al exterior, pero que no es el pensamiento oficial de la Iglesia, de la institución", afirmó.

Aseveró que, sin querer someter a juicio estos mensajes de odio y violencia de Silvio Báez, no está de acuerdo que se denigre al prójimo.

 "Cada uno es dueño de sus opiniones, de sus decisiones y sus opciones; (con) el contenido de lo que expresa no todos estaremos de acuerdo", expresó el padre Castro.