En Nicaragua, desde el año 2007, estamos construyendo la conciencia de poder de las mujeres rurales. Hace 11 años, solamente el 18% de las mujeres entraban en la categoría de productoras. Por generaciones, en Nicaragua se mantenía la premisa de que las mujeres en el campo son básicamente amas de casa dependientes o ayudantes de la familia. Como resultado de esta discriminación, el esfuerzo de años de las mujeres rurales en el sector productivo, su presencia activa en directivas comunales, su dominio natural en los negocios y su responsabilidad cotidiana en la administración de los bienes en el hogar, había permanecido invisible.

 

Las organizaciones de mujeres rurales nicaragüenses en los últimos treinta años, no cesaban en su lucha a favor de la igualdad y el desarrollo digno de la mujer rural, ante los gobiernos neoliberales, para que  se visibilizara esta participación y se mejoraran sus condiciones sociales, económicas, políticas y culturales.


Con el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional,  las mujeres rurales están transformando su realidad hacia una vida mejor

La marginación social, la inseguridad alimentaria y la desolación en el sector rural Abarcaba el 75% de la población rural. El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional,  se propuso como primera medida del Plan Nacional de Desarrollo Humano (PNDH), alcanzar la seguridad y soberanía alimentaria para favorecer las economías familiares del campo y la ciudad. Enmarcó su Estrategia de Soberanía y Seguridad Alimentaria dentro del  compromiso de alcanzar la primera meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas: Erradicar la pobreza extrema y el hambre, reduciendo a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas con ingresos inferiores a un Dólar.   ¡Lo hemos logrado!

La mujer rural se encontraba en el grupo de los sectores más desfavorecidos y vulnerables de la población, situación derivada de la discriminación histórica de género imperante en la sociedad nicaragüense y en particular en el mundo rural.

El Gobierno articuló el principal programa de la Estrategia de Seguridad y Soberanía Alimentaria, el Programa Productivo Alimentario (PPA), con la restitución de derechos de la mujer rural entregando los bienes productivos del programa, a nombre de la mujer.

Esta medida aplica el espíritu de la Ley de igualdad de oportunidades del gobierno de Nicaragua que señala que para alcanzar la equidad entre las mujeres y los hombres, las mujeres tienen que tener acceso a la Propiedad y el Poder y  lograr desarrollar la conciencia de Poder.

Además de la entrega de bienes e insumos para ser además administrados por las mujeres, el PPA desarrolla acciones de asistencia técnica y capacitación.  Los cursos reconocen el potencial invisibilizado de las mujeres del campo. Todas  estas acciones se orientan a satisfacer las necesidades prácticas y  las  necesidades estratégicas de estas mujeres.

Hace once años se registraba que las mujeres eran propietarias del 11.7% del ganado vacuno, del 7.5% del ganado de transporte y   52.7%de los animales de patio como el cerdo y las  aves.

Para la satisfacción de las necesidades prácticas de la mujer rural empobrecida, en el período mayo 2007-diciembre 2011el GRUN ha puesto en manos de 100,000 mujeres más de 50,000 vacas, 29,000 cerdas, 9,800 ovejas, 4,000 cabras y 600,000 aves, entre otros bienes.  

Con estos activos en su propiedad, y en sus manos, las mujeres están siendo protagonistas de transformar su pasado de hambre, desolación y marginación. A la fecha han producido 25 millones de litros de leche, 140,000 lechones, más de dos millones de  docenas de huevos de gallina y más de 600,000 pollitos. De la venta de excedentes han logrado un ahorro acumulado de 55 millones de córdobas.

Las protagonistas del PPA: expresión del modelo del Poder Ciudadano de Nicaragua con conciencia de poder

Las nuevas protagonistas del Programa Productivo Alimentario (PPA) viven en más de 5,500 comunidades dispersas en los 16 departamentos del país.

La asociatividad y la sostenibilidad  son ejes para todas las acciones de las protagonistas del PPA.  Todas las futuras protagonistas del Programa primero se organizan en grupos de cincuenta mujeres en sus comunidades conformando los núcleos del PPA.  Una vez conformados los núcleos, las mujeres eligen su junta directiva, abren su cuenta de ahorro en el banco de su elección y se articulan en el territorio con las instituciones del Gobierno Revolucionario que ejecutan este programa.

En estos núcleos reciben a los técnicos de los programas de capacitación y asistencia técnica, los cuales están diseñados para desarrollar sus habilidades productivas, sus conocimientos para el manejo del fondo revolvente, su conciencia ambiental, de género y su poder de negociación en el hogar, la comunidad con el Estado y el mercado.

La conciencia de poder de estas nuevas protagonistas se manifiesta en el ejercicio de selección de sus lideresas. Cada núcleo elige a cuatro compañeras   para que  participen  en un curso  de 7 módulos durante 9 meses, diseñado para formarlas como técnicas medias y lideresas.

La primera promoción de lideresas se graduó en Noviembre del 2009, con 528 protagonistas del PPA procedentes de cuatro departamentos del país. La segunda promoción de 672 lideresas incorporó protagonistas de otros 6 departamentos. La responsabilidad de estas lideresas es la continuidad de las capacitaciones y asistencia técnica en su comunidad.

Los núcleos con lideresas y cajas de ahorro, están listos para continuar avanzando el desarrollo de sus capacidades para invertir en el desarrollo productivo hacia la fase de transformación local de su producción y en la conformación de cooperativas.

A diciembre del 2011, las 100,000 mujeres protagonistas del PPA a nivel nacional están organizadas en 1,750 núcleos proponiéndose avanzar hacia la conformación de cooperativas de las cuales a la fecha se han conformado 179.

El impacto en la calidad de vida  de las familias campesinas empobrecidas por las prácticas excluyentes de Gobiernos anteriores, es uno de los logros más destacados de las medidas para las transformaciones económicas y productivas, impulsadas por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en el sector rural.

Se ha potenciado el liderazgo y autonomía de estas mujeres.  Sus propios logros económicos las acercan a la satisfacción de sus necesidades estratégicas.  Ellas están registrando cambios en su economía familiar, puesto que han aumentado su capacidad económica, y el mejoramiento en la dieta alimenticia de su familia.

Más de la mitad de las mujeres rurales pobres que estaban descapitalizadas hoy tienen una nueva posición en el hogar, han aumentado su autoestima al sentirse visibilizadas, valoradas y remuneradas; han recuperado su liderazgo social y han consolidado sus relaciones de pareja. .  Las relaciones al interior del hogar están en proceso de cambio, con más armonía y cooperación.

En su comunidad, han fortalecido las relaciones de solidaridad, auto-ayuda y las de intercambio comercial.  Los logros de las mujeres protagonistas del Programa Productivo Alimentario de Nicaragua son una muestra de que “ya estamos viviendo en una cultura y una realidad diferente” en una Nicaragua con Principios Cristianos, Ideales Socialistas y Prácticas Solidarias.