Desestabilizar el progreso impulsado por el Gobierno sandinista fue la principal acción que tomaron los golpistas fracasados en el país, siendo su foco de destrucción las instituciones que trabajan de cara al servicio del pueblo, entre ellas las unidades de salud, desde donde se atiende a los pacientes crónicos, los niños y las mujeres embarazadas, sin embargo, su plan de odio no tuvo mayores resultados.

Uno de los sitios donde el golpismo pretendió fijar sus garras fue el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Arguello (HEODRA) ubicado en la ciudad de León, el que fue agredido en tres ocasiones por grupos de sujetos que pusieron en riesgo no solo las instalaciones sino la vida y salud de los pacientes y el personal que ahí labora.

En una entrevista realizada a la doctora Judith Lejarza, Directora del hospital y al doctor Marcelino Blanco Rodríguez, Director del Sistema Local de Atención Integral de Salud (SILAIS) de León, narran cómo el comportamiento visceral del golpismo intentó dañarles su integridad física y laboral.

“Durante este período de intento de golpe que hubo en nuestro país fue una etapa muy difícil para todos los trabajadores de la salud ya que teníamos que garantizar aparte de nuestra seguridad la atención gratuita a toda la nuestra población de León. La población tenía miedo, no lo negamos, sin embargo, estuvo acudiendo para las atenciones en nuestro hospital que se mantuvo el 100% del tiempo gratuita y con puertas abiertas a toda la población sin diferencia de religión, de sexo, o de credo religioso o preferencia política”, expresó Lejarza.

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La doctora cuenta que jamás la dirección del hospital recibió órdenes superiores de negar la atención a quienes la requirieran, además, destacó que el personal médico jamás dejó de asistir a su centro de labores a pesar de las constantes amenazas y el asedio al que fueron sometidos de forma constante.

“El hospital fue amenazado en diferentes ocasiones. Fue agredido en tres ocasiones por la gente que andaba creando violencia en las calles y que amenazaban y arriesgaban la vida de nuestros pacientes y trabajadores. Sin embargo, nos organizamos como Ministerio de Salud para garantizar las atenciones a toda la población, garantizar la seguridad a nuestros trabajadores y mantener el beneficio de nuestro buen gobierno para el bien de la población, el derecho a una salud gratuita con todos los beneficios que eso conlleva”, dijo.

SILAIS León, uno de los más afectados por el golpismo

El Silais León, cuenta con tres unidades, un hospital primario, diez centros de salud y un hospital regional, los que fueron presas perfectas de los tranques de la muerte y de quienes lideraban los actos delictivos en la ciudad universitaria, así expresado por el doctor Marcelino Blanco, quien a su vez se refirió al secuestro de las ambulancias y el maltrato vivido en carne propia por los pacientes, quienes eran bajados de las mismas sin importar su condición de salud.

“Secuestraron a muchos de nuestros trabajadores, nos destruyeron las ambulancias. Quemaron una ambulancia del hospital. Destruyeron totalmente una ambulancia de Telica. Quebraron los vidrios de la ambulancia de Malpaisillo. Rafaguearon con balas en la parte frontal de la ambulancia de El Jicaral. En fin, los tranques lo que nos estaban provocando era un terror completo para nuestros trabajadores que dignamente, con todo el espíritu de servicio, llegaban y trasladaban a los pacientes, se arriesgaban mucho. Se arriesgaban ellos, sus vidas, porque incluso fueron secuestrados por un período de tiempo”, detalló.

Los traslados no podíamos hacerlos al hospital porque prácticamente estábamos encerrados. Los tranques nos impedían venir al hospital y teníamos que ir a otros SILAIS, como el SILAIS de Estelí, el SILAIS de Chinandega, que nos abrieron las puertas para llevar a nuestros pacientes producto de esta problemática, de este golpe que nos afectó fuertemente la atención y sobre todo varias partes de la infraestructura y a nuestros trabajadores como tales”, añadió.

Interrupción del reabastecimiento de medicamentos e insumos

Además del secuestro y daño a la infraestructura hospitalaria, el sistema de salud en ese departamento, se vio afectado por la falta de abastecimiento de medicamentos e insumos necesarios para la atención de los pacientes, lo cual fue un mecanismo más de violencia implementado por el golpismo.

“Teníamos problemas para la introducción de los medicamentos, para la introducción de los alimentos, porque todo estaba retenido por esos vándalos que no permitían que llegaran ni al hospital ni a las diferentes unidades de atención en los otros municipios. Por eso es que el Doctor hace referencia a que hubo un momento en que los SILAIS de otros departamentos tuvieron que apoyarnos”, expresó Lejarza.

Constante resguardo a las instalaciones

En tres ocasiones, los vándalos de la derecha golpista, intentaron ingresar al hospital para destruirlo, aterrorizar a los pacientes y agredir al personal médico, sin embargo, la directora de la unidad de salud cuenta que la misma población y los trabajadores impidieron las pretensiones destructivas de los enemigos del pueblo.

Hicieron intentos en tres ocasiones de introducirse al hospital. Gracias a Dios, por compañeros solidarios, por trabajadores de la salud, familiares de pacientes, incluso pacientes hospitalizados, logramos defender para que no entraran al hospital. Resguardamos las diferentes puertas del hospital, tanto por el norte en las Emergencias y en la entrada al lado de la Universidad y logramos que no entrara ningún delincuente al hospital, delincuentes agrediendo, amenazando, violentando con piedras, con palos, irrespetando la tranquilidad de los enfermos porque en un hospital debemos de guardar respeto a la tranquilidad de un enfermo”, relató.

A pesar de que el hospital no fue destruido, otras unidades primarias si fueron dañadas, saqueadas y violentadas, lo cual fue un duro golpe para las familias que hacen uso de esos puestos de salud, refiere el doctor Blanco.

“En algunas de las unidades de salud como en el caso de Nagarote prácticamente invadieron lo que es la farmacia. Tomaron algunos objetos propiedad del Centro de Salud, incluso a la Casa Materna también ingresaron estos delincuentes y la comenzaron a destruir y robaron todos los elementos internos que tenían allá, amenazando fuertemente a nuestros trabajadores y exigiéndoles que les dieran la ambulancia. Se llevaron la ambulancia de Nagarote y la usaron por un largo período de tiempo, destruyéndola también”, mencionó.

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La patraña de los golpistas

El falso argumento de los golpistas ante el ataque al hospital fue que el Ministerio de Salud había orientado negar la atención al pueblo, versión que desde un primer momento y en la actualidad es desmentida por la doctora Lejarza, quien expresa que jamás se negó el derecho a la salud a quienes la solicitaron.

“En ningún momento nuestras autoridades ni nuestro Buen Gobierno dieron orientaciones de negar la atención a ningún paciente. Más bien la orientación fue de garantizar la atención y la seguridad a estos pacientes. Tal es el punto que legalmente a nosotros nos corresponde cualquier lesión de herida, de arma de fuego, arma blanca o algún accidente de tránsito que compromete la vida de un paciente tenemos que reportarlo a la policía. Y durante este período no se hizo nada de eso más que garantizar su atención médica, garantizarle su salud y garantizar todo lo necesario para que ellos fueran bien atendidos”, dijo.

“Es un desprestigio que los golpistas que intentaron tomar el gobierno quisieron convencer por este lado a nuestra población. Pero nuestra población mantuvo su confianza en nuestros hospitales y estuvieron viniendo para ser atendidos. Los más graves vinieron aquí. Gracias a Dios no tuvimos decesos o fallecidos relacionados a problemas de atención. A todos los que vinieron a pedir la atención médica se le garantizó su salud y salió en excelentes condiciones del hospital”, añadió.

En cuanto a los rumores y la manipulación asociada al supuesto maltrato que recibió el personal médico por parte del Minsa por atender a personas heridas, la directora del hospital desmintió tal versión.

“En ningún momento hemos realizado represión contra ningún trabajador siempre se ha respetado sus pensamientos, su ideología, sus decisiones siempre y cuando resguarden la salud de nuestra población. El hecho de abandonar los puestos de trabajo, de maltratar a los pacientes, de maltratar a nuestros compañeros de trabajo son situaciones que no podemos permitir. Y por eso estas personas que fueron retirados de las instituciones fue porque se les demostró que realizaron maltrato a pacientes, maltrato a familiares, a trabajadores, a compañeros colegas y abandonaron sus puestos de trabajo arriesgando la vida de los pacientes, de quien venía a demandar una atención de salud”, refirió.

Secuelas persisten en la población y personal médico

El intento de golpe de estado trajo consigo mucho terror, el cual caló en algunas personas, más en quienes vivieron en carne propia el odio de un grupo de personas guiadas por la destrucción, la muerte y el egoísmo.

“Tenemos muchos compañeros todavía temerosos de salir a la calle o si oyen morteros... los mismos pacientes, cuando escucharon un mortero sonar, buscaron como escapar del hospital porque tenían miedo que se podía invadir en ese tiempo. Todo eso lo estamos atendiendo en un área de atención psicosocial especializada, en esta parte donde la atención es gratuita, ellos pueden venir durante el día a hacer terapia de relajación, hacemos terapias con psicólogos, terapias con el psiquiatra. Si uno de estas personas presenta un trastorno mayor de ansiedad o depresión también tenemos el apoyo médico para reforzarlo”, expresó.

“Con respecto a nuestros trabajadores el daño psicológico es grande. Hay compañeras y compañeros que estaban amenazados y fueron registrados en los tranques, y los cuales tienen miedo de multitudes, tienen miedo si hay alguien está haciendo escándalo o alboroto. Se ve la ansiedad en su cara y estamos trabajando con ellos fuertemente. Hacemos trabajos de relajación, terapia con psicología. Pero es algo que nosotros tenemos que abrirnos y aceptar que tenemos un problema para poder aceptar la ayuda que se necesita”, añadió la directora.

El retorno de la normalidad

Poco a poco la tranquilidad y normalidad ha retornado al país, lo cual se aprecia en el comportamiento de las personas, el personal del Minsa y el entorno en el que hoy viven los leoneses, refiere el doctor Blanco.

Después de haber tenido 765 o 770 barricadas en León poco a poco estamos llegando a una estabilidad y una tranquilidad donde las personas pueden circular normalmente sin ninguna dificultad, sin que nadie los está amenazando, donde pueden hacer sus actividades normales, donde pueden ir a hacer su trabajo con más tranquilidad”, dijo.

“Pienso que esto es esencial. Y lo que ha hecho el gobierno, lo que ha hecho nuestro gobierno prácticamente de hacer posible la libre movilidad, de que todo vuelve a la normalidad, de que sigamos con el trabajo en conjunto para sacar a Nicaragua todos como un solo pueblo es esencial. Poco a poco se está sintiendo esa estabilidad que tanto necesita Nicaragua para seguir adelante”, añadió.

Al finalizar, el doctor Blanco subrayó que La seguridad ciudadana es esencial, así como el trabajo que está haciendo la policía de devolver la seguridad a toda la población.