En Nicaragua, fracasó el intento de remover, por medio de la violencia, con formato de golpe blando y guerra híbrida, al Gobierno Sandinista legítimamente electo. Hay varios factores que hicieron posible el triunfo de la Paz. Desde el orden político, vinculadas a la resistencia del pueblo, del sandinismo particularmente y, la fortaleza del modelo, que significa la visión del mundo que ha apuntalado y sostenido un paradigma de crecimiento que ha puesto al ser humano en el centro, y que tiene como objetivo generar bien común para toda la población, liderado, con visión de estadistas, por el Comandante Daniel Ortega y la Poeta Rosario Murillo. Estos fueron parte de los factores, en el que estribó la entereza y el empuje del pueblo ante la embestida cargada de tanta violencia y destrucción, perpetrada por grupos irracionales, faltos de proyectos políticos, sociales, económicos, aunque repletos de ambición desmedida de poder, a quienes no les importó infligir tanto daño al país y al pueblo. Me referiré al modelo.

Veamos: la economía, impulsada por el Gobierno Sandinista, la cual ha sido una economía social, solidaria, asociativa, emprendedora y altamente redistributiva, fue golpeada, como consecuencia de casi tres meses de secuestro e inacción. No obstante, su fortaleza reside en la capacidad de recuperación, debido a los actores y sujetos que la protagonizan. Nos referimos a las mujeres, jóvenes, pequeños y medianos emprendedores y productores. Han sido estos sujetos productivos, junto a buena parte de la inversión extranjera, los que han hecho posible ese crecimiento sostenido.

Ahora bien, esa generación de riqueza, cuantificada en esos datos que hasta el 18 de abril sobrepasaban el 5% de crecimiento durante más de siete años consecutivos, ha tenido como resultado una justa redistribución que se refleja en un sinnúmero de logros y beneficios que abarcan, desde: pleno empleo, cobertura de energía eléctrica del más del 95 % para la población, servicio de agua potable hasta en los lugares más recónditos, las mejores estructuras viales de la región, educación y salud gratuita de calidad. Todo esto ha permitido una reducción drástica de la pobreza, la erradicación de la desnutrición infantil y el mejoramiento estructural de la calidad de vida de las familias nicaragüenses. A esto debemos agregar la recuperación de espacios públicos: parques, polideportivos, bibliotecas, canchas y estadios que son primordiales para el esparcimiento y la salud pública. Asimismo, es importante mencionar la ubicación del país, como la nueva joya para invertir y hacer turismo en la región, tal como lo dio a conocer la revista Forbes y Condé Nast Traveller, por ejemplo. Por todo ello, Nicaragua, venía siendo valorada, tomando en cuenta los parámetros occidentales de medición de la pobreza, para salir de ese escalafón en el que se le ha venido clasificando como segundo país más pobre de Nuestramérica. Uno de los pilares fundamentales de este modelo es haber conseguido el justo equilibrio entre los llamados valores materiales y los postmateriales. Es por ello que el Buen Gobierno Sandinista ha puesto en práctica:

A) Unas políticas públicas democráticas, inclusivas y participativas. El modelo organizativo y de producción que se ha promovido está regido por la asociación, la familiaridad, el compartir conocimiento, la incentivación de las capacidades y la justa redistribución. Sociabilidad económica.

B) La satisfacción básica de las necesidades humanas.  La recuperación de la función de la economía. Un modelo económico que está al servicio de las personas y no al revés. Permite que la gente gestione sus recursos equitativamente.

C) El compromiso con lo comunitario.  Mejorar la sociedad mediante la creación de empleos dignos, la prestación de servicios de calidad para la población, la vinculación con el territorio y su identidad.

D) Economía de todos y para todos. Gestionar y redistribuir de la mejor manera para el bien de todos. De ahí una serie de programas inclusivos.

En la historia de nuestro país, en estos 11 años de Gobierno Sandinista, mediante la puesta en práctica de una institucionalidad democrática sólida, que hizo posible la confianza de todos los actores para conseguir el impulso de este modelo, se han alcanzado transformaciones económicas, sociales y políticas, jamás experimentadas, tal como lo detallamos en este escrito. Ese equilibrio entre lo tangible y los valores, hizo posible que el pueblo reconociera de qué lado está la razón, específicamente en momentos como los superados en julio de este año. El modelo, el que también es un modelo organizativo, cohesionó al pueblo. De ahí la derrota del odio y el triunfo de la Paz.