Productores de Ticuantepe expusieron las experiencias positivas que han cosechado con sus fincas agroturísticas diversificadas utilizadas también como destinos turísticos para nacionales y extranjeros.

Rodolfo Robles es uno de los propietarios de una finca de 86 manzanas dedicada al ecoturismo.

“Es una finca agrícola con 12 productos, entre ellos limones, guayaba, café, aguacates y granadilla, y se cosechan otros granos como frijoles, ayote, zanahoria, pepino”, explicó.

“Eso lo hago dentro de esa cantidad de tierra, lo estoy haciendo en casi 22 manzanas, el resto es área de conservación, está dedicada a la forestación de bosques, hay una cantidad de agua que se infiltra y es la que mantiene al manto acuífero de Ticuantepe y que también va por Managua, que es donde toma agua una parte de Managua, Masaya, Carazo y el 80 por ciento de Managua bebe agua de la que se infiltra de estas montañas”, dijo con orgullo.

“Una de ellas es mi propiedad, tiene algunas especialidades por su tierra, que permite la infiltración”, añadió.

Explicó que la otra parte de la finca es la turística “porque se está tratando que el ciudadano pueda estar en un área de tranquilidad, que conozca el bosque, que lo respete, que apoye a sostenerlo, a mantenerlo, porque no solamente filtramos agua, con el bosque capturamos carbón y lo fijamos”, detalló.

Señala que la otra parte de la finca, es la que encierra la cultura, en forma de unos petroglifos que, según el Instituto de Cultura, tienen de unos 3 mil a 3 mil 500 años de antigüedad y son parte de los vestigios de nuestros antepasados.

“Lo importante es que estos petroglifos no tienen la influencia mexicana, estos petroglifos fueron hechos por gente de América del Sur, que venían hasta Nicaragua”, refirió.

“Ellos en su momento hicieron estas grabaciones que están aquí”, resalta.

Explica que los turistas, nacionales y extranjeros, vienen por la parte agrícola y después por la parte boscosa, a ellos se les hace una exposición de los grabados y se le muestran los bosques.

“La naturaleza es un cuento aparte, es la vivencia personal de cada quien hay dos miradores, hay un lugar para descanso, y la otra parte avistamiento de aves y animales, como pájaros, conejos y otros”, reseña.

Cómo nació esta iniciativa

“A veces uno tiene algunas cosas y la materia prima para poder ofrecerlas, pero no tiene ese apoyo, quien ayude para hacerla realidad. Tenés una cantidad de cosas que le puede interesar a la gente, pero no tenés como para hacer la campaña”, apunta, al referirse al origen de esta idea de convertir las fincas en agroecológicas.

“Nace porque aquí había una cantidad de productores que nos reunimos con un fin específico y era para contrarrestar la delincuencia, la bajamos con apoyo de Policía”, añade.

“Había también aquí un emprendimiento, la Reserva Turística Montebelli, entonces fue creciendo la idea de que Montebelli tiene dos, tres cosas, pero el resto de las fincas aledañas tienen otras cosas, que mostrar a los visitantes”, resalta.

“Hicimos un circuito seis fincas donde el turista escoge qué ver. Los turistas vienen principalmente los fines de semana después de los problemas en el país”, pero acota que los atienden siempre si llegan todos los días.

El costo del recorrido con guía y un refrigerio es de siete dólares.

Por su parte, Samuel Daniel Potosme Mercado, de la comunidad San José, se mostró satisfecho de los resultados logrados hasta hoy el circuito agroturístico.

Dice que esta experiencia les ha servido para recoger nuevos conocimientos para aplicar en sus propiedades.