En un vuelo fletado por migración de los Estados Unidos retornaron a Nicaragua este miércoles 32 nicaragüenses en calidad de deportados.

Los compatriotas fueron recibidos en la terminal aérea de Managua por la licenciada Joisa Cortez y el compañero Edwin Neira, del MINSA.

Cortez al dirigirse a los repatriados dijo: “En nombre del Presidente Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo les damos la bienvenida a su patria. Les vamos hacer entrega de una ayuda económica para que se puedan trasladar a sus lugres de origen, igual se les hará entrega de un refrigerio…”

Las autoridades nicaragüenses que recibieron a los deportados les pusieron a la orden un autobús para trasladarlos a las diferentes estaciones de autobuses interurbanos para que los compatriotas retornaran a sus respectivos lugares de origen. 

El representante del MINSA, Edwin Mena, les practicó a cada uno un examen a través de una pistola térmica para tomarles la temperatura o detectar cualquier síntoma con el que alguno haya llegado al país y así brindarle atención médica inmediata.

Gustavo Castellón dijo que las autoridades nicaragüenses  los  recibieron muy bien al tiempo que aseguró que “la cosa (la cacería de inmigrantes que lleva a cabo migración de los Estados Unidos) está muy dura porque con ese presidente Donald Trump está más dura la cosa”, dijo.

“Empleo hay bastante en Estados Unidos, pero como están agarrando (los agentes de migración) las compañías y empresas están quedando pobres de personal”, dijo el deportado.

Edgard Flores quien vivió 14 años en Estados Unidos trabajando en varios oficios, dijo que no tuvo tiempo de comunicarse telefónicamente con su familia en Nicaragua al tiempo que agradeció el recibimiento que les brindaron las autoridades nicaragüenses después de bajar de la nave estadounidense.

El calvario que viven los latinos en EE.UU

Leonel José Mendoza, oriundo de Managua, denunció que en Estados Unidos “hay mucho maltrato a nosotros los nicaragüenses de parte de las autoridades y agentes de migración, en las prisiones (para indocumentados) no hay comida, nos tratan como perros y nosotros no somos perros, somos humanos”.

“Yo vengo de jalar 10 años preso y migración cuando nos agarran nos tiran como perros, nos encadenan de pies y manos hasta cuando venimos en el avión todos viajamos encadenados”, dijo el deportado quien mostró a los periodistas las señas visibles en sus muñecas.

“Cuando todavía venía el avión en el aire nos quitaron (a los deportados) las cadenas y eso es una violación a nuestros derechos humanos”, dijo el deportado quien llevaba 30 años residiendo en la nación americana, donde dejó a sus cuatro hijos de nacionalidad norteamericana y una hija que le trabaja a una de las instituciones del gobierno estadounidense.