El gobierno español reconoció este martes a Nicolás Maduro como nuevo presidente de Venezuela pero aclaró que no pedirá disculpas por el apoyo expresado, en pasadas declaraciones de su canciller, al candidato antichavista, Henrique Capriles Radonski, en el recuento de votos de las elecciones presidenciales ocurridas en el país el pasado domingo.

En un comunicado divulgado se informó que se reconoce a "Maduro como Presidente de la República de acuerdo con el ordenamiento constitucional", lo que recoge parte de las declaraciones del canciller José Manuel García-Margallo; después de que el Poder Electoral del país suramericano tomase la decisión de no realizar el conteo de sufragios por significar la vuelta "al tan vulnerable escrutinio manual, una práctica que lesionó por décadas la voluntad de los electores y electoras de Venezuela", según informó su presidenta, Tibisay Lucena.

García-Margallo señaló el lunes que la solicitud del candidato antichavista debía resolverse con rapidez, lo que provocó una airada reacción de Venezuela, que llamó a consultas a su embajador en Madrid, Bernardo Álvarez.

Adicionalmente, el gobierno venezolano, a través de las palabras de su vocero internacional: el canciller Elías Jaua, se reservó el derecho a futuras acciones; lo que sumaba incertidumbre y tensión en las relaciones diplomáticas entre ambos países.

En ese sentido, el canciller explicó que su valoración fue malinterpretada en Caracas y que no tiene nada que rectificar. Además, dijo que habló varias veces con el embajador venezolano en España, Bernardo Alvarez, a quien entregó una cinta con su declaración íntegra.

"Mis palabras son muy medidas, coinciden por otra parte con lo que ha dicho la Unión Europea, la OEA, Estados Unidos (...) No hay nada que rectificar", afirmó García-Margallo a un grupo de periodistas.

"Ayer (lunes) dije en primer lugar que tomaba nota de que el Consejo Nacional Electoral había declarado vencedor de las elecciones a Nicolás Maduro. Dije también que tomaba nota de que Capriles había pedido un recuento de votos y dije que la solicitud debía tramitarse y resolverse de acuerdo a la legislación venezolana", añadió.

"Espero que las relaciones entre los dos gobiernos sean tan amistosas y tan fraternales como son las relaciones entre los dos pueblos", aseguró.

Estos anuncios secundados por la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros pocos Estados también obtuvieron una respuesta de lamento y rechazo por parte del gobierno venezolano: "hay unas leyes electorales pero no es la OEA la que va a poner en duda los resultados. No es la OEA quien puede exigirle una auditoría, ni un recuento de votos. Simplemente los sectores que se sientan inconformes, tienen los mecanismos para reactivarlos", manifestó el jefe de la diplomacia venezolana.