En el Coloquio Ecuménico que llevó por nombre "Nicaragua tierra digna de reconciliación y paz", las ponencias realizadas estuvieron enmarcadas en el aporte, participación e influencia del quehacer religioso, humanista y revolucionario del Padre Miguel D’Escoto en diferentes momentos de su vida en Nicaragua y en los pueblos latinoamericanos.

El sociólogo Juan Carlos Octavio Pinto, de origen boliviano dijo que, en su país, así como en América Latina, también han recibido esta influencia y testimonio de ver a sacerdotes como Miguel D’Escoto ser parte de un proyecto revolucionario.

“Hoy somos parte de un proyecto revolucionario que en su momento asumió el ejemplo de Nicaragua, el ejemplo de los cristianos de Nicaragua y muchos otros ejemplos que quedaron en el camino, pero que nunca se habló de derrota, se habló de martirio, se habló de triunfo, porque ellos viven en su mención, en la resurrección que nosotros practicamos todos los días al recordarlos”, subrayó.

“Creo que esta convocatoria ecuménica y plural que es nuestro sello latinoamericano, es el camino revolucionario que estamos siguiendo, pero asumir que el imperio no ha dormido y se renueva cada vez más, aprende, si antes era el método de las armas, hoy tiene el método del discurso, tiene el método de la justicia, tiene otros métodos para enfrentar las revoluciones democráticas de los gobiernos progresistas de América Latina”, agregó.

Desafíos permanentes para construir la paz desde el Evangelio y la práctica revolucionaria del Padre D’Escoto.

Un gran humanista

Saúl Arana expresó que el Padre Miguel desde su condición de sacerdote y como ser humano fue un gran humanista conjugando su vocación con el compromiso social.

Mencionó que cuando recibió el llamado a integrarse a la lucha revolucionaria del Frente Sandinista dijo sentir una alegría y entusiasmo, dado que su sacerdocio y práctica evangélica estaban vinculados al servicio del pueblo.

“Su contribución como hombre, pastor y discípulo de Jesús de Nazaret siempre fue genuino y humano, sus pasos junto al pueblo y a su hermano, compañero inseparable amigo Daniel lo hicieron crecer y fortalecer su conciencia y llevar el mensaje de la paz, la justicia y el amor por todo el mundo”, indicó Arana.

Destacó que su posición antiimperialista fue un elemento determinante cuando fue designado Canciller de la República por el Frente Sandinista.

“Su postulado tiene vigencia en la coyuntura actual, sobre todo cuando aparecen amenazas de nubarrones externas, de aquellos mismos que violando las normas más elementales del derecho internacional pretenden imponer su hegemonía y capricho a un pueblo que viene haciendo ingentes esfuerzos por consolidar su modelo económico, trabajando con ahínco y mucho esfuerzo para lograr metas de desarrollo en beneficio del pueblo”.

“Por eso Miguel hoy más que nunca se encuentra presente esta tarde, ya que nos deja un legado de ideas, preceptos, el ejemplo que forjó a través de su compromiso en la lucha cotidiana, por eso Miguel está presente hoy, mañana y siempre, por eso Miguel está aquí, se queda aquí, como también su hermano y su querido Comandante también se queda aquí en Nicaragua”, resaltó.

Héroe de la fe

Asimismo, el Reverendo Miguel Ángel Casco señaló que el Padre Miguel es un héroe de la fe y los desafíos permanentes para construir la paz se pueden ver desde dos perspectivas: el evangelio y la práctica revolucionaria.

Mencionó que el ecumenismo que vivió y practicó el Padre Miguel, va más allá de las teorías ecuménicas porque era una práctica constante.

Igualmente dijo que la paz no es una emoción, es un estado de vida y de conducta permanente, fruto de la justicia real construida día a día para vivir en calma y tener una sana convivencia para vivir en armonía y también es un derecho humano.

En ese sentido se preguntó cuáles son esos desafíos para construir la paz, enumerando tres elementos: requerimiento de varios instrumentos donde cada uno tiene una tarea específica, un compromiso permanente no de un día o año, sino siempre y un conjunto de medidas, planteamientos o etapas necesarias encaminadas a transformar los conflictos violentos en relaciones más pacíficas y sostenibles.

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Desde el Evangelio, “el binomio fe y obra se sintetiza en el amor y la justicia, dos pilares en la construcción de la paz”.

“El Padre Miguel hizo de la fe su motivación y justificación en el compromiso revolucionario viviendo la radicalidad del evangelio en la radicalidad de la revolución, siendo canciller, no se limitó a la diplomacia para enfrentar las agresiones del gobierno norteamericano, sino que comprendió que las armas del imperio debían de enfrentarse también con las armas espirituales”, dijo Casco.

Ecumenismo es una propuesta política

El Embajador de la república bolivariana de Venezuela José Francisco Arrúe citando a d’Escoto, expresó: “Les estoy invitando a que iniciemos un ecumenismo ético-práctico, construido de forma incluyente sin distingos ni jerarquía de ninguna clase, y mucho menos dogmas de infalibilidad para ninguno, sino un  ecumenismo ético-práctico integrado por todas y todos sin excepción alguna, las y los que luchamos en defensa de la paz, del amor, la justicia, del respeto a los derechos de la madre tierra, de la humanidad y por entronizar la solidaridad entre nosotros, simplemente no sobreviviremos, debemos unirnos sin reservas ni temores de ninguna clase, y la inclaudicable lucha no violenta por la vida, la paz y la solidaridad, solo así queridos hermanos y hermanas sobreviviremos a la colosal embestida de los que predican y promueven el odio, la codicia, la insensibilidad social y ambiental y las garras de agresión”.

Asimismo, compartió que el ecumenismo para Miguel es una propuesta política, y la opinión de todas las buenas voluntades que luchan por un mundo de paz construido sobre la justicia y el respeto a la diversidad.

Dijo que nunca olvidará cuando el Padre Miguel declaraba al Comandante Hugo Chávez como el San Chávez de América, “por su propuesta profética, integradora y solidaria, pacifista y profundamente amorosa, pero si el ecumenismo del Padre Miguel tenía una profunda dimensión política, no menos profunda era su contenido de antiimperialista”, recalcó.

De igual manera, el embajador de Bolivia, José Percy Paredes, propuso tener una lectura del evangelio desde la cosmovisión de los pueblos originarios. “Los pueblos indígenas creyeron y vivieron en todas sus dimensiones la presencia, no de un Creador, sino de un hacedor de todo lo que existe”.

“Y como el Papa Francisco, creemos que fundamentalmente lo que salvará al mundo es la belleza fruto del amor a la vida y aquellos que injustamente menos vidas tienen. ¡Con Cristo y el Che hasta la victoria siempre!”.

Por su parte, el Reverendo Sixto Ulloa, recordó todo el trabajo y proceso que se realizó para alcanzar la paz en la década de los ochenta con diferentes protagonistas, en donde el Padre Miguel también estuvo presente.

Y por último apuntó que es difícil perdonar, pero se debe aprender a amarse entre hermanos, porque la palabra de Dios dice: "Amaos los unos a los otros, pero cuidadito hacen como los otros, que en vez de amaos, se armaron los unos a los otros, y eso no lo vamos a permitir”, concluyo el Reverendo Ulloa.

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