A principios de la presente semana, Monseñor Rolando Álvarez, escribió un pequeño o corto artículo en un diario local de oposición, donde “aconseja” (entre comillas) que en Nicaragua debe haber una cultura de diálogo.

Y así, en 10 puntos, como si fuera un Moisés con los Diez Mandamientos se va explayando o intentando embaucar al pueblo nicaragüense, sobre lo que él piensa debe ser “una cultura de diálogo para Nicaragua”. HABRASE VISTO SEMEJANTE BARBARIDAD Y SEMEJANTE DESFACHATEZ.

Cómo se le ocurre a este señor hablar de diálogo, cuando él ha sido en los últimos tiempos un paradigma y un aventajado alumno del anti-diálogo y un propulsor de la violencia sin límites que ayudó entre marzo y agosto del presente año a regar de sangre de hermanos el territorio nacional.

Cómo se atreve este mal llamado sacerdote a explicar lo que debe ser un diálogo entre nicaragüenses si él, violentando los consejos del propio Jesús El Cristo de amaos los unos a los otros, más bien envió a las hordas antidiálogo a masacrar al pueblo en las rotondas con sus temibles barricadas y sus temibles turbas enmascaradas.

Si Cristo nos dijo amaos los unos a los otros, Monseñor Rolando Álvarez, durante esos terribles meses de odio y destrucción le dijo al pueblo ‘MATAOS LOS UNOS A LOS OTROS’, porque su misión era destruir al gobierno sandinista y a sus dirigentes Daniel Ortega, Rosario Murillo, a los jefes de la Policía Nacional y a los altos mandos del Ejército de Nicaragua. Ni más ni menos… esa era la misión.

Soñaban Monseñor Alvarez y sus cuates, los también monseñores Silvio Báez y Juan Alberto Mata (‘No matarás’), con ver al Ejército de Nicaragua desplegado en las calles masacrando a los partidarios sandinistas. Pero estaban y aún están tan ciegos y llenos de odio y maldad, que no se han dado cuenta que Nicaragua tiene un ejército institucionalizado que solo responde a los intereses nacionales única y exclusivamente.

Pero regresemos a los diez puntos de Rolando Álvarez y sus CUATES, porque allí están metidos también sus dos amigotes Báez y Mata (‘No matarás’).

Pues bien, Monseñor Álvarez con un pensamiento, digamos sin ofender, un poco serio, repite, repite y repite lo que para él debe ser una cultura de diálogo para Nicaragua.

Pero… ¿tendrá Álvarez memoria de elefante o memoria de chorlito? Al parecer su memoria es la segunda opción, porque da la impresión que tiene pérdida de la memoria.

¿Se le habrá olvidado al sacerdote Álvarez que durante el fracasado diálogo se burlaba abiertamente y le declaraba al mandatario Daniel Ortega que sus días como presidente de Nicaragua estaban contados?

¿Se le habrá olvidado al sacerdote Álvarez que durante ese mal llamado diálogo él, Álvarez, llevaba la voz cantante junto con sus pares Báez y Mata (‘No matarás’) para destituir al Presidente Ortega y para que la derecha golpista tomara el poder?

¿Se le habrá olvidado a Monseñor Álvarez que él y los también sacerdotes Silvio Báez y Juan Mata (‘No matarás’) fueron parte importantísima en el intento de golpe de estado que se vino fraguando desde hace más de tres años en casas privadas y en medios de comunicación golpistas de la extrema derecha? ¿Para qué quiere más diálogo Álvarez? ¿Para seguir confabulando contra la estabilidad del país?

En lugar de proponer sus 10 puntos, Monseñor Álvarez debe en primer lugar pedirle perdón al pueblo nicaragüense por tanta sangre inocente que corrió en Nicaragua por culpa de malos nicaragüenses como esos tres sacerdotes.

ÁLVAREZ, BAEZ Y MATA (NO MATARÁS), LES DEMANDO QUE PIDAN YA PERDÓN AL PUEBLO QUE FUE VÍCTIMA DE UNA MISERABLE TRAICIÓN.