El pleno del Parlamento Europeo rechazó hoy una medida para corregir temporalmente el exceso de derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2) -los permisos que permiten a la industria europea liberar gases de efecto invernadero- con el objetivo de subir su precio, desplomado por la crisis.

Los eurodiputados se mostraron contrarios a que se retrase la subasta de nuevos derechos de emisión para evitar su entrada en el mercado europeo (ETS, por sus siglas en inglés) y contrarrestar su saturación.

La Eurocámara sí ha dado su visto bueno a que los vuelos transcontinentales dejen de pagar temporalmente por el CO2 que emiten, para facilitar un acuerdo global de reducción de las emisiones de la aviación en el seno de la Organización Internacional de Aviación Civil (ICAO).

El objetivo del retraso de la subasta de emisiones, propuesta e noviembre por la Comisión Europea (CE), es aumentar el precio de los derechos, que actualmente se encuentra muy por debajo del valor que se esperaba que adquirieran cuando se crearon.

El sistema se diseñó para que el precio de los derechos de emisión se mantuviera entre los 25 y los 30 euros, pero se encuentra entre los 3 y los 5 euros, según los grupos ecologistas Red de Acción por el Clima (CAN) Europa y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), que denunciaron recientemente que esto supone que una tonelada de CO2 cuesta menos que una hamburguesa.

Este desajuste se debe a que el número de derechos que se iban a subastar hasta 2020 se calculó en base a la cantidad de emisiones que producía la industria europea antes de que estallara la crisis, que ha provocado una caída en picado de la actividad industrial y, por tanto, de las emisiones.

Como consecuencia, los precios se han desplomado, de manera que se pierde el efecto disuasorio del sistema de comercio de emisiones europeo, cuyo último fin es incentivar a las empresas a ser menos contaminantes.

Las empresas deben contar con un número de derechos de emisión que cubran todas las toneladas de CO2 que emiten para evitar ser multadas, de manera que si es eficiente y le sobran, puede volver a vender estas licencias en el mercado a empresas más contaminantes y obtener un beneficio económico por ellas.

Por otra parte, los eurodiputados dieron su visto bueno a la suspensión temporal de la inclusión de los vuelos transcontinentales en el sistema ETS, que obliga desde enero de 2012 a las aerolíneas a pagar por la contaminación atmosférica que producen.

Esta medida causó un enfrentamiento directo entre la Unión Europea y varios países como Estados Unidos, China, Canadá, México o Rusia, una decisión que consideran "unilateral" y discriminatoria.

En su última asamblea del 9 de noviembre, los miembros de la ICAO hicieron ciertos progresos de cara a pactar un sistema global de emisiones, por lo que la Unión europea (UE) se muestra confiada en que se logre finalmente un acuerdo durante su próxima reunión en septiembre de 2013.