La presión que se siente en la capital es siempre uno de los factores que hacen más difícil pasar la prueba física que, antes o durante un torneo nacional, realizan los árbitros de fútbol nicaragüenses. Un aprobado significa el poder dirigir partidos, mientras que un reprobado es un llamado a redoblar el esfuerzo y prepararse para la siguiente oportunidad.

La Pista Olímpica del Instituto Nicaragüense de Deportes se convirtió en el escenario de la prueba este 11 de septiembre, donde árbitros de toda Nicaragua se dieron cita para cumplir con uno de los requisitos para poder dirigir partidos nacionales en todas sus categorías.

Con la brisa de la mañana acompañada de la salida del sol todo se siente normal, pero luego el calor va aumentado, y el caucho de la pista mezclado con el vapor de la humedad hacen que el ambiente llegue a ponerse sofocante.

Unos 120 árbitros y asistentes de toda Nicaragua sudaron la gota gorda en la segunda prueba física del 2018.

La mayoría pasaron esta prueba, que consiste en frecuencias de velocidad y velocidad a la resistencia, y deben completarse en un periodo de tiempo mínimo. El no aprobarla, significa que el árbitro no está apto para dirigir partidos nacionales y deberá trabajar para la próxima convocatoria.

“Hoy están haciendo la prueba por primera vez 52 árbitros nuevos, que le vamos a estar dando seguimiento; hay árbitros que tenemos en proyección y nuestros árbitros que están pitando en nuestras ligas”, dijo Marlon Gómez, segundo vicepresidente de la Federación Nicaragüense de Fútbol y presidente de la Comisión de Nombramiento Arbitral.

Por su parte, el profesor Hugo Calero, preparador físico, dijo que en términos generales las condiciones físicas de los árbitros nacionales están bien, pues la cantidad de colegiados que no aprobaron dicha prueba fue mínima, y en relación al desarrollo arbitral, aseguró que desde los departamentos a los jueces se les viene dando seguimiento, manteniendo siempre la promoción de los árbitros.

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