Cada domingo gran parte de las familias capitalinas deciden refrescarse en la laguna de Xiloá.

Las altas temperaturas son la excusa perfecta para pasar todo el día en la laguna volcánica, creación divina, abierta al público de manera gratuita.

En ella, los visitantes, además de bañarse, disfrutan del aire fresco, del paisaje y de la variedad de alimentos que ofrecen los prestadores de servicios en los bares y restaurantes.

Si desea ahorrarse un poco de dinero tiene la opción de llevar sus propios alimentos y bebidas como lo hace una gran parte de los visitantes, pero si no le apetece cocinar este día de descanso puede comprar riquísimos pescados, pollos, carnes de res o cerdo a buen precio.

Magaly Obando fue una de las visitantes que llegó preparada con sus recipientes de comida para pasar la tarde metida en el agua junto a su hija y dos nietas.

Debajo de la sombra de un árbol dejaron sus mochilas, gaseosas y porras para disfrutar del agua fresca.

"Vengo de Ciudad Sandino con mi hija y nietas a pasar el día y a relajarnos porque no hay como el agua para que uno salga como nuevo y la laguna es bien limpia y bonita", dijo.

Asimismo, Juan Sequeira comentó que una vez al mes visita la laguna por sus beneficios para la salud.

"Mi médico me recomendó hacer algún tipo de ejercicio para controlar mis problemas de circulación y como me gusta nadar vengo por lo menos una vez al mes y siento que me ayuda porque es un ejercicio completo y me quita un poco el estrés"