La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, destacó que todos los días de este mes de septiembre son para honrarnos como pueblo lleno de patria el corazón. Son días para celebrar a la Patria con amor en grande.

Precisamente en estos días de fe, de celebrarnos en amor y esperanza cristiana y en amor patrio, la patria hecha de fe y esperanza cristiana, la patria hecha de hermandad, fraternidad, de dignidad, crece en afán de justicia y paz, crece en agradecimiento a Dios por todas sus bendiciones”.

Nuestra alegría, la alegría de nuestro pueblo, es la recuperación de los buenos rumbos, recuperación de los mejores sentimientos en todos los corazones. La Patria bendita donde fortalecemos y debemos fortalecer cada día y todos juntos el bien de todos en cristianismo, socialismo y solidaridad. Días para honrarnos como pueblo, lleno de patria el corazón, días para honrar a la patria con amor en grande”, expresó.

En “Septiembre victorioso, victoria sobre el egoísmo, victoria de la justicia, victoria del sentido de responsabilidad que vamos alcanzando todos, responsabilidad sobre cada uno y sobre los demás, victoria del cariño, de la fe, de la fortaleza; victoria de la dignidad, victoria del espíritu grandioso de este pueblo grandioso y victorioso de Darío, de Sandino, de todos los héroes y de todos los próceres”, añadió la Vicepresidenta Rosario.

La compañera dijo que el pueblo nicaragüense conoce la fuerza espiritual inmensa que tenemos que nos convierte en una potencia porque nuestras capacidades son infinitas.

“Ponemos a prueba todos los días esa capacidad y más en estos tiempos de construcción de paz, de reconstrucción de fraternidad, de recuperación de la justicia; más en estos tiempos ponemos a prueba esa fortaleza que nos conocemos, somos una potencia espiritual, hemos sido capaces de restaurarnos, de recuperarnos, acercarnos, hermanarnos, después de procesos durísimos de conflicto”, valoró.

“En este año 2018, después de todo lo vivido, después del secuestro nacional, después de la imposición de unos cuantos que quisieron vernos rodeados y cercados por odios que desconocemos, después de toda la perversidad que se pretendió, que se revirtió”. 

Dijo que después de todo lo que vivió el pueblo nicaragüense sabemos que “somos capaces de desatar los procesos de encuentro, de reconciliación por muy duros que nos parezcan, por muy duros que sean”.

La Patria es de todos”, afirmó la compañera y recordó que “sabemos que juntos es que podemos lograr caminar esos rumbos de prosperidad que Dios quiere para Nicaragua”.

La compañera Rosario destacó el mensaje que el presidente Daniel envió a la nación este miércoles.

Ayer Daniel pedía respeto a nombre de todo este pueblo respetable y digno. Respeto para Nicaragua pidió Daniel. Respeto entre los nicaragüenses, respeto y sentido cristiano de la vida, del trabajo, de la paz. Respeto al derecho de los más vulnerables, el derecho de los más vulnerables, derecho de los empobrecidos a salir de la pobreza, respeto al derecho de todos, el derecho a la vida, el derecho al trabajo, el derecho a seguir construyendo bienestar”, comentó.

Y tras leer el Salmo 22 que habla sobre la justicia, la compañera Rosario señaló que buscar la justicia es buscar al Dios de salvación.

Recibir justicia del Dios de salvación es involucrarse cada vez más en caminos de fraternidad, de reconciliación, de encuentro y de construcción de paz, trabajo y prosperidad, es decir compartir lo que nuestro país produce y genera y asegurarnos que vamos, continuamos luchando contra la pobreza en todas las formas que Dios nos permite. En primer lugar seguridad para tener estabilidad, para tener trabajo”, aseguró.

Dijo que con amor y en amor a Nicaragua “nos proponemos ir recuperando y restaurando los buenos rumbos de la Patria libre”.

Ayer decía nuestro comandante Daniel, todo el que ame a Nicaragua, todo el que quiera vivir en su patria que venga, que se una al esfuerzo nacional de restauración del alma nicaragüense, porque todos somos nicaragüenses por gracia de Dios, aquí nacimos, aquí vivimos, aquí nos toca practicar nuestra fe cristiana, vivir con esperanza, dar gracias a Dios todos los días por la bendición de ser nicaragüenses, la bendición de tener un país donde contamos con valores familiares, valores de familia, de comunidad, cultura local, valores cristianos que todos debemos poner en práctica para seguir siendo ejemplo, ante el mundo, de capacidad, de potencial y sobre todo de nuestra fuerza espiritual inmensa”.