La educación es un derecho que el Buen Gobierno Sandinista ha restituido a lo largo de 11 años a los nicaragüenses sin distingo alguno. Muestra de ello es el Programa de Educación de Adultos que protagonizan los adultos mayores del municipio de Ciudad Sandino, quienes con mucha disposición han vencido la oscuridad del analfabetismo y han dado un salto muy grande en su formación.

Con una secuencia de tres encuentros por semana, el grupo de estudiantes entre hombres y mujeres de la tercera edad han logrado importantes avances, así referido por su tutora, la compañera Juana Raquel Hernández, quien manifiesta a su vez que los estudiantes han demostrado mucha dedicación.

“Ellos han avanzado muy bien en las clases, tomando en cuenta que cuando iniciaron no podían ni escribir su nombre, hoy ya pueden leer, escribir. Lo más importante es que este modelo educativo de adultos es integral porque además de sus clases ellos son partícipes de otras dinámicas cómo dibujos, manualidades y siempre tratamos de que ellos tengan un ambiente acogedor y entretenido”, expresó.

Las utilidades y los materiales didácticos son brindados por el Gobierno a través del Ministerio de Educación (MINED), facilitando así el desarrollo del plan académico, mismo que cuenta con tres niveles, alfabetización, primero, segundo y tercer nivel.

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“Nuestro Gobierno garantiza los insumos necesarios para que los estudiantes logren desarrollar cada una de las actividades, así mismo, nos facilitan los libros, cuadernos y cada una de las herramientas que acá se requieren. Nuestros estudiantes son doce y acuden a clases de lunes a miércoles”, añadió.

Para muchos, la edad es un impedimento para el aprendizaje, sin embargo, los adultos mayores del municipio de Ciudad Sandino han demostrado que lo único que se requiere es disposición y grandes deseos de aprender y salir adelante.

“Yo me siento alegre de estar estudiando, he aprendido mucho, tenemos una maestra muy paciente y cariñosa. Cuando vine no me sabía ni las letras, hoy puedo escribir mi nombre, he aprendido las tablas de multiplicar y sobre todo esta oportunidad me sirve para entretenerme”, dijo María Esther Espinoza.

“Aquí nos divertimos mucho porque nos vemos como una familia, compartimos mucho tiempo y sobre todo estamos dejando de ser analfabetos, de niña no pude estudiar porque las condiciones eran otras para los pobres, pero hoy que tenemos oportunidades para salir adelante aun cuando estamos viejos, nunca es tarde para aprender”, subrayó Ángela Ñamendiz.

 

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