Stephen John Sackur es un periodista inglés que presenta HARDtalk, un programa de actualidad en BBC World News y BBC News Channel y realizó recientemente una entrevista a Juan Sebastián Chamorro quien, desde la Alianza Cívica por la democracia, trata de proyectarse como candidato y aunque lejos de cualquier proceso electoral ya se granjeo la crítica pública de otros suspirantes que creen tener mejores cualidades que él para suspirar.

La entrevista seguramente es del dominio de la gran mayoría de los nicaragüenses que navegan en redes sociales y es tan interesante que me atrevo a sugerir hagan de ella una traducción, más allá de los pequeños subtítulos, para que todos tengamos dominio de ella, primero por la claridad del periodista sobre lo que realmente pasa en nuestro país y segundo para que tomemos nota de lo dicho por Juan Sebastián Chamorro quien cínicamente habló desde la tenebrosa tesis de que el fin justifica los medios.

El periodista ingles Stephen Sackur a todas luces se proyecta sintonizado con lo que la mayoría de los nicaragüenses creemos alrededor de lo que pasa en nuestro país, mientras Juan Sebastián Chamorro, con un inglés básico y primitivo, al menos eso dicen quienes sí lo hablan, se muestra sorprendido porque tras pensar que el encuentro terminaría siendo una entrevista light con alguien que desde el viejo continente no dominaría la verdadera historia, al final fue expuesto como un neófito políticamente hablando.

No hay duda que el rostro que los norteamericanos moldean como su candidato, para eventuales elecciones en Nicaragua, fue abofeteado en esta entrevista estimulando en consecuencia las ácidas críticas de sus adversarios dentro de la denominada Alianza Cívica por la Democracia donde una metida de pata como esta simboliza a una turba inquisidora bajando a cualquiera que con intenciones presidenciales haya logrado subir algunos peldaños de una escalera hacia el posicionamiento político y que en este caso pareciera más bien un palo lucio donde por mezquindad todos resbalan.

Mi interés no es la descalificación porque debo ser respetuoso, por muy equivocado que esté del pensamiento ajeno, sobre todo el político, porque cuando de valores espirituales, cultura o deporte se trata, a lo mejor uno se anima más a la discusión, aunque sabiendo que nada resulte, pero lo que es político, a veces es más sabio dejarlo pasar porque los niveles de tolerancia en el ser humano varían enormemente.

En este caso mi interés particular es poner en relieve cómo el extranjero está más claro de la verdadera realidad de Nicaragua que el opositor nacional, que, con tal de imponer su falsa verdad, no disimula y prefiere exponerse como alguien vacío y sin dominio antes que hacer valer una regla elemental y es que nunca, nadie que pretenda liderazgos políticos, debe evidenciarse abiertamente débil. En este caso te da más fortaleza hasta conceder a tu interlocutor la razón, aunque sea en pequeñas dosis.

Juan Sebastián Chamorro lució aplastado, disminuido y enano, porque los argumentos del entrevistador eran tan irrebatibles que dejaron más que claro que el oposicionismo nunca tuvo idea de lo que quiso hacer.

El Periodista ingles Stephen Sackur dice en el marco de presentación a Juan Sebastián Chamorro que este tuvo una ventana de oportunidades para el cambio en Nicaragua pero que ahora la tiene cerradas, es decir que, si en algún momento existió, la soberbia, la falta de pericia política y la subestimación que del adversario hicieron los llevó a no estar en nada y tener ahora a Daniel Ortega y a su partido en control de la situación interna porque de lo internacional se trata hay todavía mucho de qué ocuparse.

Acto seguido el famoso hombre de prensa le dice que ha visto marchas grandes demandando la salida de Ortega, pero reconociendo con franqueza que estas se quedaron sin vapor lo que equivale a decir que se desinflaron y que ya no tienen las mismas energías. Esta merma ha sido considerable en la medida que mucha gente descubrió lo que había en el fondo de la trama y porque aquellos que quisieron protestar, se dieron cuenta que sectores irresponsablemente extremistas desataron el odio y la violencia para afectar directamente la economía a través de un injustificado baño de sangre.

En esta entrevista Juan Sebastián Chamorro, que fue presentado con el linaje de la familia que siempre ha querido tener o ser parte del poder, fue cuestionado sobre la insistencia de llamar dictador a Daniel Ortega cuando este ganó las últimas elecciones abrumadoramente y como era de esperarse salió con el cuento del fraude, pero sin mencionar una sola palabra de la campaña que hicieron para que los electores, que pudieron haber votados por el PLC, CxL, PRD o los conservadores lo hicieran y no que por el contrario prefirieron llamar a la abstención porque sabían que de todas formas no ganaban.

Al aún presidente de FUNIDES le enrostraron en la cara hablar de la violencia y de los paramilitares que dice, tiene el gobierno, pero sin mencionar que ellos llamaron a la violencia, a lanzarse contra la policía y a usar armas de guerra contra la autoridad en lo que, para el periodista, era en realidad una protesta militarizada, a lo que con cara de yo no fui contestó Juan Sebastián, que lo de ellos fueron solo estudiantes, pobres campesinos y ciudadanos defendiéndose y por lo que salió a relucir la masacre de Morritos.

Lo que más me llamó a mí la atención, como igual a todos los nicaragüenses que entre sí nos conocemos, es cómo la casta elitista de Juan Sebastián u otros se su misma estirpe llamaron a la gente a desatar la violencia contra otra parte de sus connacionales, pero sin que la argolla de la llamada Alianza Cívica por la Democracia arriesgara algo, pues nadie de ellos llegó a sudar siquiera una sola gota de sudor en uno de esos mortales tranques mandados a levantar por la sedición.

La entrevista continuó y entre más avanzó más reducido lució el sangre azul de Juan Sebastián Chamorro quien gusta pintar de estar al frente de una oposición que es la responsable de 198 muertes y millonarios daños al país por los cual el pueblo sandinista, la inmensa mayoría, está en las calles pidiendo justicia y para sus efectos está recolectando las firmas correspondientes para que nadie, independientemente del tamaño de la cartera o del linaje del que tenga pague por lo que hizo a una Nicaragua que quiere paz.

 

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.