Nicaragua, Cuba y Venezuela, países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), forman parte de las naciones de Latinoamérica y el Caribe que según el informe Global de Disparidad entre Géneros 2012, publicado por el Foro Económico Mundial, han reducido su brecha de género respecto a los índices medidos desde el año 2006.

En general, indica el informe, la región ha reducido en un 69% su brecha de género y los países antes mencionados han tenido importantes avances en cuanto a alcanzar mayores niveles de equidad entre hombres y mujeres.

El informe, que en el 2012 incluye a 132 países, de los cuales 111 países fueron incluidos desde la primera edición en el 2006, sitúa a Nicaragua en el puesto número 9, constituyéndolo como un país líder en América Latina y el Caribe, puesto que es el único de la región que ocupa un lugar en el top 10 de la clasificación mundial.

Cuba, que ocupa el puesto 19, sube un puesto este año, sigue manteniendo una alta proporción de mujeres entre los trabajadores profesionales y técnicos (60%) y también es el país con el mayor porcentaje de mujeres parlamentarias (45.2%) entre los 135 países analizados.

En tanto que Venezuela, en el lugar 48, sube quince puestos (en relación al índice del 2012) debido a una mejora en el porcentaje de mujeres en posiciones ministeriales (de 26% a 39%).

Estos tres países, que junto a Ecuador, Bolivia y varios estados caribeños conforman el ALBA, se destacan por la aplicación de políticas sociales y económicas, así como la conducción de procesos de restitución de derechos y protagonismo, que contribuyen a que haya una mayor igualdad y participación entre hombres y mujeres.

Nicaragua se sitúa a la cabeza de esos esfuerzos, en el año 2012 el parlamento aprobó por iniciativa del Presidente Daniel Ortega y del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) una Ley que garantiza igualdad de participación de hombres y mujeres en las elecciones y en la dirección de cargos públicos en todas las estructuras del estado.

La iniciativa, así como los programas de restitución de derechos que protagonizan cientos de miles de mujeres en el campo y la ciudad, han contribuido en definitivo a una mayor participación igualitaria y empoderamiento de las mujeres que viven en la nueva Nicaragua.

El Informe Global de Disparidad entre Géneros es un marco para captar la magnitud y el alcance de las disparidades de género y dar seguimiento a su progreso.

“El índice evalúa, mediante estándares de comparación, las brechas nacionales de género en materia económica, política, en educación y criterios de salud; así mismo, proporciona las clasificaciones de países que permiten comparaciones eficaces entre regiones y agrupaciones por ingresos, y a lo largo del tiempo”, explica el informe.

Para medir la brecha global de género se usan tres conceptos básicos que subyacen en el índice global de disparidad entre géneros. “En primer lugar, el índice se concentra en medir brechas en lugar de niveles. En segundo lugar, analiza las brechas en variables de resultados en lugar de brechas en variables de medios u aportes. En tercer lugar, clasifica a los países según la igualdad de género en lugar del empoderamiento de las mujeres”.

El índice global clasifica a países según su proximidad a la igualdad de género. “Nuestro objetivo es centrarnos en si la brecha entre las mujeres y hombres en las variables seleccionadas ha disminuido, no en si las mujeres están ganando la batalla de los sexos”, se explica en el informe. El índice además examina la brecha entre hombres y mujeres en cuatro categorías fundamentales: Participación y Oportunidad Económica, Logros en Educación, Salud y Supervivencia y Empoderamiento Político”, reseña.

Según Klaus Schwab, Presidente Ejecutivo del Foro Económico Mundial, las mujeres constituyen la mitad del capital humano en el mundo.

En ese sentido Schwab afirma que “capacitar y educar a las niñas y a las mujeres, aprovechando plenamente su talento y liderazgo en la economía mundial, la política y la sociedad son, pues, elementos fundamentales de éxito y prosperidad en un mundo cada vez más competitivo”.

“A través de la serie de informes sobre Brecha Global de Género, el Foro Económico Mundial ha cuantificado la magnitud de la disparidad de género y el seguimiento de su progreso en el tiempo”, agrega Schwab.

Al finalizar el informe se señala que “para maximizar su competitividad y potencial de desarrollo, cada país debe esforzarse por garantizar la igualdad de género, es decir, debe proveer los mismos derechos, responsabilidades y oportunidades a mujeres que a hombres”.