Una vez más terroristas de la derecha golpista vapulearon y asediaron a trabajadores de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), y atacaron a balazos la Subestación de Relevo Villa Rafaela Herrera, en el distrito 6 de Managua.

El presidente ejecutivo de Enacal, compañero Ervin Barreda, quien se hizo presente en dicho plantel, realizó una enérgica denuncia ante el pueblo nicaragüense, demostrando quiénes son los que no quieren la paz en Nicaragua.

El día de hoy los compañeros Julio César Mejía y Yader Silva, trabajadores de Enacal y cuya única función es andar asegurando el abastecimiento de agua para nuestra población, fueron agredidos por grupos terroristas de la derecha”, informó.

Detalló que se puso en riesgo la vida de estos compañeros por el único delito de andar asegurando el agua potable para más de 2 mil 500 familias que se abastecen de los pozos cercanos a esta zona.

Después de una actividad que tenía la derecha vandálica aquí, cometieron un nuevo acto de terrorismo. Se ensañaron contra estos dos compañeros nuestros, que lograron zafarse de las manos de ellos, corriendo hasta este plantel nuestro en Villa Progreso”, dijo.

Indicó que un grupo de vandálicos, al ver que los trabajadores de Enacal se refugiaron en este plantel, atacaron a pedradas, balazos y morteros, esta estación de relevo.

Tenían la clara de intención de asesinarlos, acusándolos que nuestros hermanos eran policías, como si fuera un delito ser policía. Las compañeras que venden comida cerca, les dijeron que eran compañeros trabajadores de Enacal, para que no los mataran”, refirió.

Los trabajadores estuvieron durante horas asediados por motorizados armados de la derecha golpista, manteniéndose en oración, mientras los atacaban desde afuera, cuando pasaba la supuesta marcha “cívica” por el sector de la Rotonda La Virgen.

Le roban arma a trabajador que resguardaba plantel

El compañero Pablo Ignacio Solórzano García, responsable de zona de Enacal, explicó que los dos trabajadores agredidos resguardan los pozos ubicados en el distrito 6, para garantizar que el vital líquido llegue a las familias capitalinas.

Tenemos un pozo en la zona La Virgen; mandamos a los compañeros para que dieran resguardo al pozo. Cuando se dio la marcha supuestamente cívica, fue cuando los atacaron. A uno de ellos lo masacraron pegándole con un casco en la cabeza”, dijo.

Detalló que estos agresores no eran estudiantes, sino vagos, pandilleros que portaban  escopetas hechizas y revólveres, que participaban en esta marcha de la derecha. 

Ellos confundieron que eran policías. Les gritaban: mátalo, mátalo que es policía! Cuando vieron que los compañeros se refugiaron en este plantel, comenzaron a disparar con hechizas y morteros. Nosotros lo que hicimos fue refugiarnos aquí dentro. Si no los hubiéramos protegidos, los matan”, narró.

El compañero Julio César Mejía Bermúdez, relató que lo golpearon fuertemente en la espalda, cabeza y frente; le robaron su teléfono y cartera con documentos, y lo despojaron de un revolver calibre 38, de reglamento, y con el que daba resguardo al plantel.