Cuando se realizaba el dialogo nacional, y el presidente del Banco Central daba cifras de las pérdidas económicas, los “genios” y “defensores del pueblo” insistían con patanería que la economía no era lo importante a discutir sino el bienestar del pueblo, los muertos y la salida del Comandante Daniel Ortega Saavedra de la presidencia.

¡Nunca se había visto tanto oscurantismo e ineptitud entre tantos genios!

Ahora, la realidad y la historia demuestran que los compañeros representantes del gobierno tenían razón de señalar lo peligroso de destruir la economía. El bienestar del pueblo y la economía están íntimamente ligados. Es una simbiosis inseparable.

Posterior a la destrucción de la economía, por esa oposición “cívica y pacífica”; una economía que era robusta, una de las de mayor crecimiento en Centroamérica y de otras muchas regiones del mundo; hoy el gobierno tiene la responsabilidad de rehabilitar esa economía. Es sin duda una responsabilidad y prioridad del gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, todo lo demás es demagogia.

Por lo anterior es lógico que el Gobierno no esté pensando en adelantar elecciones; además, de acuerdo a nuestra constitución y leyes electorales existe un período preestablecido para ellos, en este caso noviembre del 2021.

El gobierno no puede distraerse en politiquería electoral en esto momentos cuando el pueblo está sediento de trabajar en paz. Los PYMES y todo empresario honesto desean desempeñar en un ambiente de paz el rol que les toca para empujar la economía, Los trabajadores desean retornar a sus trabajos y poder tener los medios para llevar el sustento a su familia.

Reconstruir la economía para la bienandanza del pueblo, de la nación, ¡esa es la prioridad!

Adelantar elecciones en estos momentos es abrir las puertas a mayor destrucción, a mayor atraso, a satisfacer pasiones bajas y ruines de los profetas nacionales del apocalipsis. Predicadores de la muerte, estropicio y caos. Sus demandas electorales, sus voces no son más que regurgitaciones.
En síntesis, es momento de reconstrucción de la economía destruida por las turbas terroristas y antipatrióticas.

¡Las elecciones, les duela a quien les duela, tienen su tiempo!