Al ritmo de música filarmónica, repicar de campanas, bailes y cohetes, centenares de devotos acompañan a la diminuta imagen de Santo Domingo, que este primero de agosto desde las primeras horas de la mañana salió de la Iglesia de Las Sierritas rumbo a Managua.

La pequeña imagen, pero venerada grandemente por los católicos, pasará diez días en la capital para luego retornar a su trono en las Sierritas.

Fe, el amor, la esperanza y la alegría es lo que mueve a más de cincuenta mil personas a vivir las fiestas patronales capitalinas donde el baile, los toros, la comida y la música le dan ese toque de folclor y religiosidad.  

En el aniversario 133 de la tradicional bajada de la imagen de Santo Domingo de Guzmán a Managua, los fieles devotos acompañaron una vez más a la imagen con el colorido y alegría que caracteriza a los nicaragüenses.

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Muchos vestidos de huipiles y cargando réplicas de la imagen bailaron al son de los filarmónicos, marimbas y disfrutaron del espectáculo cultural promovido por la Alcaldía de Managua, en el que los artistas evidenciaron su talento.

Los promesantes dan gracias a minguito por favores brindados pero también este año claman al santo por el restablecimiento de la paz en cada hogar nicaragüense.

“Son 21 años los que tenemos de estar pagando esta promesa, siempre esperamos al santo aquí en la Morita y lo llevamos hacia la iglesia, nosotros estamos muy agradecidos con Minguito porque salvó a mi hijo mayor y este año venimos en familia a pedir al santo por la paz de Nicaragua, ya no queremos más destrucción ni tragedias”, dijo Orlando Medina.

“Hoy es un día lleno de alegría, todos venimos a bailarle con devoción a Santo Domingo, nosotros somos una familia creyente y siempre nos preparamos para esta fecha, compramos nuestros trajes de folclore, nuestras flores y siempre venir con fe y sanamente”, dijo Yamileth Medina.

A las 10: 30 a.m. la procesión de Santo Domingo de Guzmán se encontraba ya en el sector de La Morita,  donde miles de promesantes recibieron la imagen con mucha alegría, música, pólvora y fervor popular.

Son muchísimos los que participaron en las celebraciones, confiados en la intercesión del Santo Patrono ante Dios, para que sean cumplidos los milagros.

“Doy gracias a Dios y a Santo Domingo por tener una familia sana, un empleo y sobre todo vengo a darle gracias por la vida. Hoy queremos paz para nuestro país y tengo la confianza en que Santo Domingo va interceder por nosotros para que sigamos teniendo un país bonito, tranquilo y en paz”, expresó José Domínguez.

Al igual que en años anteriores, la familia del reconocido tradicionalista Lizimaco Chávez (Q.E.P.D) acompañó la imagen de Minguito, a quien le bailaron y reafirmaron su compromiso con las tradiciones populares y religiosas.

“Aquí está una parte de los Chávez, todos somos parte de esa herencia cultural y religiosa que nos dejó nuestro abuelo a quien recordamos con amor y de manera muy especial cada primero y diez de agosto y en su memoria es que continuamos celebrando a nuestro patrono”, manifestó Raymond Chávez.

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Otro de los tradicionalistas que no faltó a la traída de Santo Domingo es Oscar Ruiz, mejor conocido como el Cacique Mayor, quien se hizo acompañar de su cortejo, quienes eran saludados por los feligreses.

Por su parte, la Alcaldía de Managua una vez más se puso a la vanguardia de la actividad con la instalación de una tarima en la que más de cinco agrupaciones artísticas deleitaron a los asistentes con música y bailes, en los que se rescata la tradición popular y la idiosincrasia del pueblo.

El recorrido que Santo Domingo hace desde las Sierritas hasta la Iglesia de Santo Domingo en el antiguo centro de Managua, supera los 10 kilómetros.

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Milagros de Santo Domingo

La multitud que acompañan a Santo Domingo de Guzmán le bailan con fe, amor y devoción, agradeciendo por los favores concedidos.

Para pagar promesas, los fieles devotos visten trajes folklore y cargan la réplica de la diminuta imagen, o bien van pintados de diablitos o vestidos de indios.

Leonor Blandón Talavera baila junto a Santo Domingo por dejar a su hijo con vida, tras una fuerte neumonía.

“Santo Domingo de Guzmán es milagroso y si le pedimos con fe y amor, él te cumple. Tengo 15 años de pagar promesa porque me levantó de la muerte a mi hijo que tenía una fuerte neumonía”.

Bailando y cargando la réplica de la imagen, doña Rosa María Trejos, lleva 35 años de pagarle promesa a Santo Domingo.

De niño, José Dolores Almendarez le bailaba a Santo Domingo y hoy su fe es más fuerte al salir con vida de un balzo en su humanidad.

“Desde pequeño vengo a las festividades de Santo Domingo y fue en una de esta celebración que me pagaron un balazo y le prometí que si me dejaba con vida, yo siempre iba a venir a bailarle, aunque sea en silla de rueda”.

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