El 26 de julio de 1953 con el fin de derrocar al dictador Fulgencio Batista, se realizó el Asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, este hecho fue parte de una acción armada realizada por un grupo de hombres y mujeres de la juventud del Partido Ortodoxo al mando del entonces abogado Fidel Castro.

El cuartel Moncada, en el año 1953 era la sede del regimiento número 1 de la «Antonio Maceo» en la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la provincia oriental. Por su importancia, el Cuartel Moncada era la segunda fortaleza militar del país, ocupada por unos mil hombres. Su lejanía de La Habana dificultaba el envío de ayuda al Ejército Oriental. Además, Santiago se hallaba situada en la costa sur, junto al mar, y rodeada de montañas.

El ataque comenzó mal, ya que la caravana de automóviles se separó al llegar al cuartel, y el automóvil que llevaba el armamento pesado de los guerrilleros se perdió; además, muchos de los rebeldes que formaban parte del ataque no asistieron por falta de armas.

Los rebeldes también perdieron su posibilidad de la sorpresa cuando Castro perdió el control de su automóvil, chocó, y alguien de los rebeldes abrió fuego para cubrirlo.

En la autobiografía de Castro, él afirma que condujo su automóvil entre un grupo de soldados en la puerta del cuartel, y los mismos se habían dado cuenta de un ataque en marcha. Los hombres en los automóviles detrás de él saltaron afuera de sus carros, creyendo que estaban dentro del cuartel, y la alarma fue tocada antes de que se infiltraran al edificio. De acuerdo con Castro, este fue el error fatal de la operación, porque el resultado principal de estos eventos fue que los rebeldes eran superados en un número mayor de 10 a 1.

Quince soldados y tres policías muriendo, y 28 soldados, entre ellos 5 policías, resultaron heridos durante el ataque. Por el lado de los Rebeldes, 9 fueron asesinados en el combate y once herido, cuatro de ellospor disparo erróneo de un compañero, así mismo 18 rebeldes fueron capturados en el hospital civil, y posteriormente ejecutados en el Cuartel Moncada.

Sus cadáveres fueron esparcidos en toda la guarnición para simular la muerte en el combate. Treinta y cuatro rebeldes que estaban huyendo fueron capturados durante los próximos tres días y asesinados después de admitir su participación.

La negra historia de las torturas a los rebeldes capturados se desató luego de los arrestos; la extracción de ojo, la castración, y el desmembramiento fueron las atrocidades cometidas por Batista a cada participante en aquella acción.