MGM Resorts, propietaria del Hotel Mandalay, ha demandado a un millar de víctimas del tiroteo en un movimiento que busca anticiparse a sus posibles demandas y proteger al establecimiento de cualquier responsabilidad en lo sucedido. De hecho, algunas de las víctimas ya lo habían demandado al entender que había fallado la seguridad, lo que permitió que Paddock llenara su habitación de rifles y munición, un arsenal que difícilmente pudo pasar desapercibido. Pero, ¿en qué se basa la demanda de MGM Resorts?

Según recoge The New York Times, uno de los abogados del hotel encontró una posible mina de oro en una ley federal, aprobada tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. La ley busca proteger a los fabricantes de equipos y a los proveedores de servicios de seguridad, con certificación oficial del Departamento de Seguridad Nacional, en caso de no lograr frustar un ataque terrorista. Los propietarios del hotel defienden que, en base a esa ley, carecen de responsabilidad al haber contratado para el evento una compañía de seguridad certificada y porque, en su opinión, lo ocurrido fue un «acto de terrorismo». Un matiz interesante, dado que la descripción de «terrorismo» rara vez se utiliza en Estados Unidos para este tipo de tiroteos cometidos por nacionales.

Aunque la compañía de seguridad ha buscado que desde el Departamento de Seguridad Nacional se haga una declaración pública calificando el suceso de atentado, no consta tal declaración ni revisión del caso en ese sentido. Muchas de las víctimas han expresado su rechazo a la iniciativa del MGM Resorts, que les ha supuesto airadas críticas en la red. Aunque la demanda no busca compensación económica, los abogados de las víctimas advierten de que, si el hotel tiene éxito en esta iniciativa, abrirá el camino para que otras compañías hagan lo mismo, eludiendo así su posible responsabilidad en futuros ataques. Por ejemplo, la de explicar cómo fue posible que Stephen Paddock acumulara un arsenal de tal calibre en su habitación.