Junto a Nicaragua abrazo el sincero deseo para que esta sea una semana más condescendiente con la paz que todos queremos porque no podemos seguir como estamos y evitarlo depende no de estos o de los otros, depende de todos a través de una voluntad distante de la hipocresía.

Francamente no creo ser una voz en el desierto cuando llamo a la paz porque todos sufrimos la tragedia que enluta al país, mientras quienes la promueven lo hacen, no porque tengan la razón o sientan que van ganando terreno, sino porque saben que se metieron en un callejón sin salida, que afectaron a muchos y que ahora, ni modo, la beben o la derraman.

Vamos rumbo a los tres meses de esta crisis que despedazó lo que con mucho esfuerzo el país había avanzado y lo que hoy vemos es un cuadro trágico y lamentable por las muertes de los nicaragüenses que hoy lloramos porque independientemente de cómo hayan pensado, el odio jamás debió matarlos, porque varios de los que alentaron todo esto siempre fueron parte de los mecanismos de solución a nuestras controversias y para sus efectos prácticamente gobernaron desde abajo en la alianza tripartita constituida por los trabajadores, los empresarios y el gobierno como facilitador, un modelo tan bueno que otros lo envidian.

Es triste y lamentable, cómo los empleados del gran capital, llaman a un segundo paro nacional en detrimento incluso de sus propios patrones. Lo hacen porque como asalariados de los ricos y de quienes desde afuera también les financian no tienen nada que perder, pero sí afectan y letalmente al nicaragüense que por la politiquería irracional de los empresarios de maletín perdió su empleo, algo que por estos tiempos se convirtió en un privilegio y una bendición sumamente escaza.

Toda esta vorágine financiada como siempre por Estados Unidos, con el respaldo de sus sirvientes nacionales ha sido en ésta ocasión sectorizada y ha encontrado en chavalos, que no dimensionan lo que hacen y en qué se metieron, el medio perverso para negar a cienes de miles de estudiantes universitarios el derecho que estos tienen a estudiar y para sus efectos en el inicio de esta arremetida contra la paz se atrincheraron en la UPOLI e hicieron de ella un comando operacional donde se fabricaban bombas y morteros y desde donde se desprendieron historias macabras de crímenes y torturas hasta que la saquearon y la desbarataron.

Luego de esa infamia como langostas depredadoras que se lanzan en enjambres sobre los pastos para destruirlos abandonaron la UPOLI a la que dejaron como un cuerpo sin alma porque paulatinamente, además de haberla convertido en un antro de vicios de todo calibre, la desmantelaron frente a las narices de todos los vecinos que la circundan y que no quieren se repita nunca más esa historia.

Pero el terrorismo después de abandonar la UPOLI no podía quedarse sin base de operaciones y entonces se trasladó a la UNAM, más céntrico, muchísimo más amplio para introducir cualquier cantidad de feudos mareros que con amplia autonomía y seguridad manejaran las fechorías y crímenes y asaltos que se están produciendo en la capital, algo que por supuesto nos era extraño hasta antes del 18 de abril.

Ya la UNAM, el recinto universitario por el cual han pasado cienes de miles de nicaragüenses que hoy son profesionales, venía sufriendo la misma destrucción y desmantelamiento de sus oficinas, laboratorios y áreas tecnológicas, pero a finales de la semana pasada, los bárbaros que estaban ahí campantemente le pegaron fuego al Recinto 12 Fernando Gordillo, un acto cobarde y despreciable desde todo punto de vista porque es un crimen contra el patrimonio histórico, cultural y científico que representa el Recinto Universitario Rubén Darío.

Lo hicieron, dicen las “Gárgolas Pacíficas” en respuesta porque según ellos fueron atacados por la policía que se impuso replegar a las “criaturas” que atrincheradas en la UNAM salieron de la universidad para disparar a vehículos que transitaban por el Terraza para integrarse a la caravana vehicular que se desplazaba a la impresionante actividad motriz, que bajo esta modalidad y dadas las circunstancias, conmemoró el 39 aniversario del histórico repliegue a Masaya.

Un día antes de estos acontecimientos de la UNAM, en Morrito, en Río San Juan, cuatro policías fueron asesinados desde la ejecutoria de un plan premeditado, dos civiles más, un miembro de la juventud sandinista y un profesor corrieron la misma suerte que los agentes del orden y además cinco trabajadores de la alcaldía del municipio salieron heridos y así todos en su conjunto se suman a las estadísticas de horror que hemos vivido en los últimos tres meses y a las que hay que agregar un policía que fue quemado vivo ayer en Monimbó.

Yo siempre digo que la violencia, venga de donde venga es el camino más cerca a la guerra y que el diálogo es el más corto a la paz. Sin embargo, no me llamo a engaño para asegurar que aquí el interés del titiritero que mueve a las marionetas no es la paz y los sirvientes nacionales del imperio que financia toda esta canallada lo saben, pero también saben que fueron desenmascarados a pesar de la bendición que reciben de personas que perteneciendo dirigencialmente a la iglesia católica la han dejado en estado agónico.

En política lo real es lo que no se ve” decía José Martí, revolucionario, político y poeta cubano y mucho de lo que vemos y oímos calza a la perfección en toda esta trama diabólica que quiere conducirnos a la guerra, cuando lo que la inmensa mayoría de los nicaragüenses queremos, conociendo lo que los falsos “demócratas” nos han recetado, con el fin de asaltar el poder, es volver a lo que teníamos antes del 18 de abril.

Sé dónde estoy y de dónde vengo. Se lo que fui ayer y lo que hago hoy. Se de mi verbo incendiario del pasado y mi línea editorial actual y saben qué, no tengo nada de qué avergonzarme, primero porque pertenezco a la evolución mental de los que queremos cambiar Nicaragua y porque soy parte de la inmensa red de pacificadores que demanda el país y me resbala que la ignorancia me llame sapo, cerdo, gordo, vendido y me mencionen insistentemente a mi madrecita que fue llamada cuando tenía 9 años.

Los ignorantes tienen como único argumento la ofensa y la amenaza de muerte y sin saber a quien o a quienes insultan, porque se dejan llevar por los que están atrás, sin arriesgar nada, porque tienen a sus hijos y sus capitales fuera, lo único que hacen es dar cuerda para que otros vayan a morir por el delito y la sedición que ellos cometen y hasta estos de la llamada Alianza Cívica por la Democracia, son también tontos útiles porque creyeron que todo esto derrocaría a Daniel Ortega en una semana, que el sandinismo se achumicaría y lo que hicieron fue unir y despertar a un gigante que estaba dormido que se había acostumbrado a inventar cosas desde un ambiente de paz en beneficio del país.

Llegar aquí fue un proceso que habilitó una atmósfera de reconciliación que unió a cienes de miles de nicaragüenses, no para que nos dijésemos lo lindos que somos o las palomas blancas o negras que fuimos ayer, sino que hubo reconciliación para construir el país que teníamos tres meses atrás.

Saben qué haber llegado a un estándar donde la reconciliación se palpaba nunca tuvo precio y literalmente es un tesoro que nos ha sido arrebatado y volver a ese romance estimulado por el respeto tiene primero que pasar por la recuperación de la paz entendiendo por eso el predominio de la ley.

Conozco cómo se montan y construyen los escenarios y cómo mediáticamente la mentira puede convertirse en verdad a través de maquillajes, de repetirla, de fabricarla con la intención de legalizar o legitimar el delito a nombre del derecho a la “protesta pacífica” que solo en Nicaragua existe porque bajo esa misma modalidad, todos los que han “protestado pacíficamente” con armas, matando gentes, quemando alcaldía, torturando, haciendo tranques, faltando a la dignidad humana, estarían presos y en nuestro caso la dictadura que ha permitido todo eso, hubiera tenido que dar hacer cualquier cantidad de cárceles para poner tras las rejas a los cinco mil vándalos que en los últimos tres meses desbarataron a Nicaragua.

Poco a poco sin embargo la normalidad irá imponiéndose y mientras tanto habrá mucho que seguir investigando para que se haga justicia y que se concluya en que debemos castigar, a los que de aquel lado y de este, incurrieron en delitos porque de lo contrario no podremos vivir en paz.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.