El Dr. Paul Oquist Kelley, ministro secretario privado para Políticas Nacionales del Presidente de la República de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega, explicó al portal informativo Rebelion.org que en Nicaragua se está desarrollando una guerra mediática basada en propaganda negra.

En una entrevista conducida por el periodista Martín Marco, el doctor Oquist hizo un resumen de la situación que se vive en Nicaragua desde el pasado 18 de abril, cuando comenzaron una serie de manifestaciones conducidas por grupos violentos, en contra de las reformas al Seguro Social.

“Se produjeron unas manifestaciones contra las reformas del seguro social, en las que chocaron policías y estudiantes, y eso causó una reacción negativa en un amplio segmento de la población. Sin embargo, se vio desde el primer día la presencia de recursos tendentes al golpismo, a la falsa noticia y a la conspiración. Las mentiras se propagaron sistemáticamente sobre todo por Internet, por ejemplo la falsedad de que había un estudiante universitario muerto. La intención era inflamar los ánimos. Y lo lograron, se inflamaron. Al día siguiente había tres muertos, sí. Dos manifestantes muertos y un policía muerto durante los choques acaecidos al lado de la Universidad Politécnica”, relató.

“El Presidente suspendió la reforma del Seguro Social pero eso no paró los disturbios. El movimiento de protesta solo había usado el tema del Seguro Social como un pretexto. Los grupos golpistas habían tratado antes de movilizar a la población sobre la base de un movimiento anticanal y muchos de los mismo actores habían ido donde los campesinos, que creían que iban a ser afectados por el canal, para tratar de movilizarlos. Esta estrategia funcionó porque la gente ante un proyecto de grandes infraestructuras siempre se pone nerviosa. Sobre todo por lo que pueda suceder, si se les va a indemnizar bien o si se les va a reubicar, por ejemplo. Hubo muchas manifestaciones en contra del canal, se quemaron camiones y cisternas, se bloquearon carreteras, pero fue un fenómeno localizado y transitorio”, explicó.

Oquist también reveló que Estados Unidos tiene interés particular en el plan golpista contra el gobierno del Presidente Ortega.

“Los de Miami, los cubanos norteamericanos de Miami. Y hay un senador, Ted Cruz, conduciendo el Nica Act, para castigar a Nicaragua cortando los préstamos del Banco Mundial y del BID, que ya ha pasado por la cámara de representantes de EE.UU. y no lo han considerado en el senado norteamericano, ya que no les importa Nicaragua como gran tema. Creo que a los republicanos de EE.UU. les encantaría más ver golpeada a Cuba, pero no tienen punto de entrada, y si no pueden golpear a Cuba, intentan ensangrentar a Nicaragua. También la CÍA tiene una gran responsabilidad. Después del golpe contra el presidente Chávez en el 2002, después de los intentos de asesinar a Evo Morales y del intento de dividir Bolivia. Y tenemos una segunda ronda de cosas, con el golpe del 28 de junio de 2009 contra Mel Zelaya en Honduras, que fracasó, y después el golpe en Paraguay, luego contra Dilma en Brasil y más aún contra Lula”, expuso.

“Y ahora toca a Nicaragua. Estaban buscando la punta de entrada, la encontraron y después que se resolvió el tema del seguro, siguieron intentándolo. Pero en Nicaragua no pueden intentar dos cosas: ni el golpe militar, porque las fuerzas armadas son antiimperialistas, están a favor de la soberanía y son leales a la constitución; ni el golpe institucional porque las instituciones en Nicaragua son sólidas y no anárquicas como en algunos otros países de nuestro entorno”, analizó el entrevistado.

“Entonces se han centrado en la metodología del debilitamiento y del derrocamiento violento. Por un lado tenemos un intento de golpe estado para derrocar violentamente al gobierno, romper la institucionalidad de Nicaragua e imponer un gobierno nombrado por ellos. Y por otro lado, un diálogo para conducir a un acuerdo por consenso que, realmente, resuelva la situación y logre cesar la violencia y, de tal manera, poder reconstruir la paz y llegar a reconciliación. Y eso pasa por las elecciones, por la decisión del soberano, que es el pueblo de Nicaragua, sobre quien va a dirigir los destinos políticos del país”, apuntó.

También recordó que organizaciones como la NED (National Endowment for Democracy) han dispuesto suficientes recursos económicos, se habla de 4.1 millones de dólares para financiar a la oposición.

Asimismo, Oquist habló sobre el rol de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que está a cargo de mediar en el diálogo nacional.

“La Iglesia es el mediador, el Santo Padre ha sido muy claro en esto, como la única salida para que cese la violencia. Yo creo que la llegada del nuevo nuncio papal es algo que va a contribuir a que la Iglesia juegue un papel positivo en el proceso del diálogo. Dicho sea de paso, hay otro suceso reciente que es un golpe al golpismo, que, realmente, ayuda a superar las erupciones golpistas de algunos sectores y que nos permite vislumbrar un sendero a la paz por medio del diálogo y a, eventualmente, poder llegar a elecciones. Es la declaración de los presidentes del SICA (Sistema de Integración Centroamericano) en la que todos los presidentes de Centroamérica el 30 de junio pasado, en Santo Domingo, República Dominicana, donde invocan los valores y el proceso de Esquipulas que nos permitió salir de la guerra de los años 80, y llegar a elecciones en los 90, donde el FSLN perdió y se entregó el poder de forma pacífica por primera vez en la historia de Nicaragua”, comentó.

Al final de la entrevista, Oquist manifestó que en Nicaragua se dan situaciones surrealistas. “Porque los organismos internacionales de derechos humanos dicen que existe la obligación del Estado de proteger, pero una de las demandas de los manifestantes, de sus líderes era, concentrar a los policías en sus cuarteles. ¿Cómo nos protegemos entonces? Si se pide que la policía se repliegue a sus cuarteles y damos rienda suelta a los criminales y delincuentes o permitimos sitiar la estación de policía de Masaya, durante dos semanas, y, después, cuando la policía organiza una columna para sacar a sus policías se dice que la policía entró para reprimir a la población de Masaya. Todo es guerra mediática, es guerra de los medios sociales, basados en propaganda negra, en noticias falsas y eso es algo que debemos de superar también para cesar la violencia.”