La alianza estratégica “firmada” entre la derecha golpista y la delincuencia organizada, entre ellos narcotraficantes que se hacen pasar como católicos fervientes, que ha llevado a la Iglesia católica de Nicaragua a decir que esa “alianza” representa a la inmensa mayoría de sus ciudadanos, es totalmente falsa, como lo demostró recientemente el Reverendo Miguel Ángel Casco.

Porque es totalmente falso que la inmensa mayoría de los nicaragüenses son católicos y que la única verdad es que la derecha golpistas se ha unido a la delincuencia organizada para subvertir el orden constituido en Nicaragua.

Porque realmente pasaron los tiempones en que la feligresía en su mayoría era católica, pero hemos visto en los últimos años cómo el catolicismo romano ha caído estrepitosamente perdiendo millones y más millones de seguidores por las vida de lujo que llevan sus jerarcas y por los abusos ampliamente reportados en el mundo.

La pura y llana verdad es que las Iglesias evangélicas o protestantes, constituyen actualmente en Nicaragua la inmensa feligresía, dejando en un segundo lugar muy pero muy lejano a la iglesia católica que año con año va perdiendo membresía debido a que varios de sus obispos se han convertido llana y plenamente en activistas políticos que pregonan junto con la derecha golpista de la llamada alianza el mensaje de división entre los nicaragüenses y contra el gobierno nicaragüense de Daniel Ortega y Rosario Murillo, legítimamente constituido.

Para nadie es un secreto que todas las Iglesias protestantes o evangélicas se llenan todos los días y sobre todo los domingos de verdaderos cristianos que suman millones de nicaragüenses que en otros tiempos asistían a las Iglesias católicas, las que hoy en día están practicamente vacías de feligreses que se han trasladado a las Iglesias evangélicas.

Por eso el Reverendo Miguel Ángel Casco tiene toditita la razón al desmentir a los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, quienes falsamente dicen representar a todo el pueblo nicaragüense.

La verdad, que se ha demostrado con hechos, es que varios obispos de la Iglesia Católica han tomado partido junto con los golpistas de la derecha recalcitrante que, a su vez, se ha unido a los delincuentes que todos los días causan dolor y muerte de inocentes ciudadanos nicaraguenses.

Como mediadores que son, o sea los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, deben ser totalmente neutrales en los diálogos que dirigen en la busqueda de una solución a los problemas actuales que en verdad de verdad, fueron creados artificialmente por los grupúsculos dirigidos desde las entrañas del diario La Prensa, principal instigador para que los hermanos nicaragüenses se líen unos contra otros. La Prensa es el principal instigador, decimos, porque se aprovechó de una protesta justa de estudiantes para introducir el odio y la calumnia entre hermanos nicaragüenses.

Desde hace varios años vengo denunciando la “comunión” entre los grupúsculos de la extrema derecha y varios obispos de la Conferencia Episcopal con el objetivo de desestabilizar al país y provocar, que esa es su meta, un golpe de estado.

Para ser claro, esos obispos que están coludidos con la derecha golpista son Juan Abelardo Mata, Silvio Baez y Rolando Alvarez, quienes se mantienen casi todos los días en los pasillos del diario La Prensa.

YO EXIJO A LA POLICIA NACIONAL QUE DEBE COLOCAR VARIOS AGENTES POLICIALES JUNTO A ESTOS TRES SACERDOTES PARA QUE LOS PROTEJAN Y NO LES OCURRA NADA MALO Y PARA QUE DESPUES NO SALGAN A DECIR QUE FUE EL GOBIERNO, PORQUE YA SABEMOS COMO ACTUA LA DERECHA DESDE LA CLANDESTINIDAD: SIEMPRE ESCONDE LA MANO CON LA QUE ATACA PARA DESPUES ACUSAR A PERSONAS INOCENTES.

Estos sacerdotes deben dejar por fuera su parcialidad antisandinista y participar en el diálogo nacional con justicia, pero la justicia creada y fundada por Jesús El Cristo.

Yo le ruego a los sacerdotes Mata, Báez y Alvarez que sean justos en sus apreciaciones y que sean imparciales a la hora de juzgar y buscar soluciones en el diálogo nacional que busca la paz y que dirigen precisamente los obispos.

ASÍ SEA. ASÍ SERÁ.