El periodista Volker Hermsdorf comparte el artículo publicado en edición impresa y electrónica del periódico alemán Junge Welt, titulado “Golpe Suave” en el cual se denuncian los asesinatos de miembros del partido y de la policía, la destrucción de los edificios públicos y las pérdidas económicas que esto implica. Se advierte de que no se trata de una explosión social espontánea sino de la ejecución de una estrategia diseñada a largo plazo por Washington.

También se citan las declaraciones del Cro. Carlos Fonseca Terán sobre el intento de un "golpe suave", cuyo objetivo es desestabilizar el país y derrocar al gobierno electo, bajo el formato elaborado por Gene Sharp.

Finalmente se refieren a las declaraciones de los representantes oficiales de los Estados Unidos, que no ocultan sus intenciones contra el gobierno del Presidente Ortega, quien fue reelegido con más del 72 por ciento de los votos.

A continuación traducción no oficial del artículo:

"Golpe suave" Nicaragua: el gobierno y los activistas apuestan por el diálogo. Washington espera por un "cambio de régimen" Con una serie de nuevas sanciones, Estados Unidos intenta presionar al gobierno sandinista en Nicaragua. Las medidas anunciadas incluyen prohibiciones de ingreso a los Estados Unidos a representantes de los gobiernos locales, oficiales de policía y a una funcionaria del Ministerio de Salud.

Durante las protestas, que comenzaron a mediados de abril contra las reformas al sistema social, se contabilizan más de 200 muertos. A esta lista de víctimas se suman cada vez más miembros del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), activistas de izquierda, pero también miembros de las fuerzas del orden público. Grupos armados atacaron las oficinas del partido del FSLN, destruyeron edificios públicos, arrojaron bombas incendiarias contra las estaciones de radio y devastaron más de 55 Centros de Salud. Según el Instituto de la Vivienda, el daño causado a edificios públicos por vandalismo desde abril asciende a más de 182 millones de dólares estadounidenses (157 millones de euros). Más de 50,000 personas han perdido sus puestos de trabajo por los ataques incendiarios contra empresas y negocios. La televisora Telesur informó que, a fines de la semana pasada, las oficinas estatales habían reconstruido sus infraestructuras en 78 distritos de la capital y en algunas otras comunidades locales para garantizar el suministro de la población. Aunque inicialmente se había presumido que las protestas contra las reformas del sistema social eran autoconvocadas, el 24 de abril la Secretaría Internacional del FSLN declaró que llamaba poderosamente la atención "que hubo una coordinación perfecta, acciones sincronizadas y del mismo tipo en todas partes, como si ya hubiera algo preparado, listo a ser activado cuando las condiciones fueran propicias”. El periodista estadounidense Max Blumenthal comparte esta sospecha. En Nicaragua, ya no se trata de una "una explosión social espontánea", como sugirieron los medios occidentales, sino de la ejecución de una estrategia diseñada a largo plazo por Washington, citó la agencia cubana de noticias Prensa Latina. Los disturbios violentos de los activistas de derecha fueron financiados, entre otros, por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y la Fundación Nacional para la Democracia (NED).
El 22 de junio, la Secretaria Internacional del FSLN advirtió sobre un "golpe suave", cuyo objetivo era desestabilizar el país y derrocar al gobierno electo. "Lo que se está desarrollando en este momento en nuestro país es la aplicación de un formato elaborado por Gene Sharp", explicó Carlo Fonseca Terán, vicesecretario de Relaciones Internacionales.
El hijo del comandante Carlos Fonseca Amador, fundador del FSLN, sostuvo que este formato tiene como un componente fundamental la guerra sicológica, la cual se basa en cuatro elementos como la mentira, el odio, la culpa y el miedo. Mientras el gobierno y activistas sociales sientan sus esperanzas en una solución a través del diálogo, el grupo de oposición de la derecha la "Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia", la empresa privada aglutinada en el "COSEP" y el grupo de Ex-sandinistas agrupados en "Movimiento Renovador Sandinista" (MRS), financiado por los Estados Unidos se dedican con intransigencia a forzar un "cambio de régimen".


Por otro lado los representantes oficiales de los Estados Unidos no ocultan sus intenciones. Apenas dos semanas después de las primeras protestas, el vicepresidente Michael Pence ya soñaba públicamente con "hacer una limpieza radical". Prefiere "liberar a Venezuela, Cuba y Nicaragua de un solo golpe", citó el periódico Jornal do Brasil al político el 2 de mayo. Una semana después, Pence vociferó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) que "una oscura nube de tiranía" flotaba sobre los ciudadanos de Cuba, Venezuela y Nicaragua. En su tercera gira por América Latina a finales de junio, el representante de Donald Trump intentó ganar un enfoque común con los gobiernos de Brasil, Ecuador y Guatemala.

La caída del gobierno sandinista y de Daniel Ortega quien fue reelegido presidente en noviembre de 2016 con más del 72 por ciento de los votos, es un viejo sueño de la CIA y de la Casa Blanca. Sólo un mes antes de la victoria electoral de Ortega, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos aprobó un proyecto de ley sobre sanciones económicas contra el país centroamericano conocido como la NICA ACT. Para ese entonces ya los analistas lo vieron como "la preparación para un golpe".