No hay plaza, parque o calles que los habitantes de Masaya no colmen para demostrar sus deseos de paz, de tranquilidad y reconciliación.

Bailando, cantando y elevando sus plegarias a Dios es la manera que este pueblo creyente, un pueblo artista, un pueblo creativo y trabajador quiere demostrar el odio ya no tiene cabida en la sociedad nicaragüense.

Familias enteras disfrutan de la paz que ya se vive en Masaya, una paz a la que todo el mundo ya se acostumbró y nadie quiere perder por culpa de unos pocos.

MASAYA2

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