El embajador de Nicaragua en Uruguay, Orlando Gómez Zamora, en una entrevista con La República, una plataforma informativa de Uruguay, planteó que lo que se está dando en Nicaragua es “un golpe de Estado, una protesta que pasó a reclamar un cambio de gobierno por la vía violenta, financiados por los Estados Unidos”.

Señaló que el Presidente Daniel fue electo constitucionalmente por la vía electoral, y ante la escalada de la violencia y las propuestas de los sectores adversos cualquier tema se puede discutir, pero en un clima de paz.

“Lo primero es, clima de paz, ambiente de paz. Dejar que la gente vuelva a su actividad cotidiana, dejar que los niños vuelvan a la escuela y retorne la paz al país en todos los sentidos”, remarcó.

Aunque el país no vive un estado de sitio, grupos de vándalos han causado destrucción y miedo en algunas ciudades.

“Se ha creado un caos generalizado y todos los días vemos barbaridades porque el sentido de humanidad y respeto hacia las personas se ha perdido. No existe la protesta pacífica porque estos grupos andan altamente armados asesinando para achacar a la policía y así mismo al gobierno. Es un actuar irresponsable por parte de estas fuerzas con el apoyo de los Estados Unidos”, denunció.

Gómez también explicó que el plan de la alianza opositora al gobierno es apoderarse del control del estado. En este caso el interés del sector privado es hacer de las empresas e instituciones del estado un botín, con privatizaciones de por medio. Mientras que a las organizaciones no gubernamentales les interesa volver a mercadear la pobreza a nivel internacional para recibir millonarias donaciones sin tener que rendir cuentas.

“Tienen, incluso, y me atrevo a mencionar, intereses en el narcotráfico internacional, porque no están satisfechos con el hecho de que Nicaragua sea muro de contención para el tráfico de drogas y de las organizaciones del crimen internacional. Hay una amalgama que intenta hacerse del poder”, comentó.

A lo largo de la entrevista Gómez también se refirió al diálogo nacional propuesto por el gobierno, el cual está siendo mediado por la Iglesia Católica.

También recordó que Nicaragua se mantiene trabajando con la OEA sobre las reformas electorales en el marco de un esquema de país.

A pesar de ello, aseveró que Estados Unidos está utilizando sus mecanismos intervencionistas que aplican con gobiernos que no son de su agrado.

“Son mecanismos imperialistas que aplican a funcionarios políticos y eso no tiene sentido desde el punto de vista del derecho internacional”, dijo respecto a los proyectos de ley que se promueven en el congreso norteamericano para sancionar a funcionarios nicaragüenses o afectar el desarrollo del país.

“En definitiva buscan como perjudicar el desarrollo económico, político y democrático que viene desarrollando Nicaragua desde que asumió el gobierno del Presidente Ortega. Nunca hubo una palabra de apoyo de esta gente cuando por ejemplo, el país tenía apagones de energía de 8 a 12 horas, nunca oímos decir que enviarían un barril de petróleo para Nicaragua, o nunca escuchamos a Marcos Rubio decir que enviaría una planta eléctrica para no sufrir por la problemática de energía”.

“Es justo cuando el país viene teniendo un desarrollo económico aceptable pero como esta democracia no les gusta, entonces hay que atacarla de alguna manera y se valen hasta de las leyes propias de los EE.UU para aplicarlas con carácter global lo cual no le quita el tinte intervencionista que tiene”, aseguró Gómez.