Antes de la violencia desatada el 18 de abril, en Nicaragua no se conocían de periodistas muertos, ni destrucción masiva de bienes públicos y privados

“A partir de ese momento hay un punto de inflexión en el devenir nacional”, dice Cairo Amador, miembro de la Comisión de la Verdad, Justicia y Paz.

Amador considera que existe una contradicción en los llamados hechos por sectores que por un lado piden el acuartelamiento de la Policía Nacional, pero también hacen llamado al orden público.

“La respuesta contra esta violencia es precisamente la ponderación, el equilibrio, el sentido o el interés de que la propiedad pública y privada es de todos, que lo primero que hay que respetar es la vida humana”, afirma.

Nicaragua dice: ¡Basta ya de violencia, de odio, de crímenes, de muertes y dolor!

Entretanto el Padre Francisco Molina Oliú, opina, sobre las noticias falsas y rumores en redes sociales y medios de comunicación, que las familias viven en las calles terror implantado por encapuchados a bordo de camionetas, pero cuya verdad está oculta.

“No podemos nosotros decir categóricamente por dónde va la verdad en este caso, hay que dilucidar todos esos factores de división que son los causantes reales de que no haya paz en Nicaragua”, afirma.

Entretanto, Adolfo Jarquín Ortel, respecto a los atentados y torturas que han recibido personas acusadas de ser sandinistas, recordó que el país es signatario de la Convención de Derechos Humanos contra la tortura.

“Inclusive el Alto Comisionado de las Naciones Unidas hicieron una inspección in situ, hace como 10 años (…) Aquí queremos ser claros, la tortura es condenable de uno y otro lado. Eso no puede ser permitido, de acuerdo a la convención de Naciones Unidas en materia de derechos humanos”, precisa.