Mensaje, en apoyo a nuestro gobierno y a nuestro pueblo, escrito por el Compañero artista, intelectual y poeta nicaragüense Jeremy Cerna, quien reside en Berlin, titulado:

 

Nicaragua quiere la paz, 

Sí a la vida

Sí al trabajo

 

En sus reflexiones Jeremy expresa que como artista, como hermano, como compañero revolucionario,  también quiere dejar su aporte plasmado a la defensa de nuestra Revolución Popular Sandinista. 

 

Nicaragua quiere la paz

Si a la vida, si al trabajo

           

A lo largo de su historia el pueblo de Nicaragua ha sido objeto de intervenciones, guerras fratricidas, bloqueos, pero también ese pueblo heroico ha sabido sacar su bagaje cultural y traducirlo en su tradición de rebeldía para conseguir sus objetivos, que es la libertad del pueblo, el buen vivir, el vivir en comunidad, el aprender a dialogar y respetarnos como hermanos.

Los ideales de nuestro pueblo fueron concebidos en la literatura a través de Rubén Darío y puestos en práctica en la obra, en la gesta heroica del general de hombres y mujeres libres Augusto C. Sandino. Posteriormente surgió del seno de los oprimidos el Frente Sandinista de Liberación Nacional: el comandante Carlos, el comandante Daniel, el comandante Bayardo Arce, el comandante Tomás Borge, todos ellos luchando por un futuro mejor. Ellos como vanguardia y un pueblo levantado en espíritu, en armas para lograr el triunfo de la Revolución Popular Sandinista en 1979. Posterior a ello vinieron agresiones del imperialismo y del capitalismo salvaje que nos impulsó a la guerra. El FSLN tomando su rol de defensa de la ciudadanía dejó el poder a través de elecciones y desde 1990 hasta el 2006 ha participado en el concierto democrático occidental a través de elecciones, siendo una oposición constructiva, propositiva.

Es a partir del año 2007 que inician las campañas de desestabilización contra el Frente Sandinista como gobierno, logrando su punto máximo en abril del 2018, una campaña difamatoria que a través de noticias falsas trata de engañar a la mayoría de la población, pero que poco a poco al pasar de los días, las horas, los momentos, las situaciones y los contextos comienza a salir la verdad. Y cada vez el Frente Sandinista, el Gobierno de Nicaragua, encabezado por el comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, se fortalecen, se fortalecen en espíritu, en moral, en la comunión, en el deseo del bien común para todas y todos los nicaragüenses.

Muchas personas alrededor del mundo se han solidarizado con la causa del pueblo de Nicaragua, el pueblo humilde, el pueblo de a pie y rechazan contundentemente el tipo de golpe que se planea en Nicaragua. Como artista, como hermano, como compañero revolucionario, yo también quiero dejar mi aporte plasmado a la defensa de nuestra Revolución Popular Sandinista, a la defensa del pueblo trabajador, el pueblo que quiere trabajar, de un pueblo nicaragüense que quiere la paz, que quiere circular libremente por la nación que nos vio crecer, la nación que se bañó de sangre por culpa de fuerzas externas, de caprichos que no desean que los nicaragüenses convivamos en paz y armonía. Para ello he preparado un poema que se titula “La danza de abril”:       

 

La danza de abril

Lo que floreció en abril, confundido con geranios y gardenias,

se seco en verano al paso de las primeras lluvias,

cuando se supo inerte y no pudo tomar agua.

Se difuminó como cáncer capaz de canibalizarse,

preso del miedo que infundía se comió a sí mismo en trozos de asombro.

 

Lo que creció en, ese tiempo, no parió vida,

Tomó la guadaña y la deslizó firme y sin escrúpulos,

con los ojos cerrados sobre los transeúntes.

El odio copuló con el odio y engendró al asco

- mitología alterna de la muerte -.

 

La muerte danzaba sobre el árbol de la vida,

miró a sus pies y se apreció en su espejo tal cual es,

gritó al mundo y cantó para complementar su danza macabra.

 

Lo que nació en abril acarició con sus toscas manos por el cuello a la vida,

no dejó pasar el aire,

entonó nuevamente su himno a gritos

para que la sangre supiese que era llamada.

 

Danzó,

Gritó, se estremeció

y se deleitó al ritmo del fuego,

luego se sentó a apreciar su obra,

como él que toma el té con la parca.

 

Jeremy Cerna

Berlín, Alemania