Ellos van como cuartel sombrío

gimiendo órdenes, fumando tinieblas y tejiendo oscuranas

Ellos, si , los que esconden su piel y descubren sus espinas
los que con mantos lóbregos esconden el sol, y cual rito satánico venden el alma
y van en carrera apresurada, sin detenerse en las esquinas.
Ellos han invitado a la muerte a las salas de espera
y nosotros sonreímos, temerosos, en cada piedra del camino.
Ellos alzan sus voces empolvadas de tierra
tejiendo a la sombra de la traición, túneles escabrosos.
Yo vivo y me duermo con el temor en mis ojos, pero con la sangre hirviendo.
mis orejas cargan la pólvora que estalla en nuestros patios
y los destrozos que dejaron en las esquinas.
Yo sonrío amable y busco cajas para contener enojos,
yo los culpo a ellos, porque abrieron las jaulas de gorilas
Y nosotros nos encerramos en nuestras casas donde la tranquilidad quedó prohibida donde el sueño huyó hacia el monte, donde los sueños han perdido norte.
Ellos llevan el mal en la lengua, en la mirada y en la sangre,
llevan el hambre atrasada y su sombra en la tiniebla.
y nosotros le curamos las heridas a nuestra alegría
limpiamos los balcones de la noche y los vestimos de día,
nos vestimos de firmeza, de plantas y de sol
Y nuestras manos nos piden construir, la patria, los sueños y porvenir
Construir terrazas con lirios... y nuestro corazón late más que nunca por la victoria.