El temor, el miedo y la incertidumbre son palabras que no pertenecen al vocabulario de estos hombres y mujeres que se lanzaron al vacío, ante la mirada de turistas, pobladores y periodistas que con sus cámaras, capturaban las vibrantes imágenes que ya dieron la vuelta al mundo.

A las 11 y 20 minutos de la mañana fue el primero de 12 saltos que se hicieron a bordo de un avión bimotor que alcanzó alturas superiores a los diez mil pies, nivel suficiente para estos intrépidos acróbatas que en grupos de 14 emprendieron su aventura aérea.

Cuando el avión alcanzaba los diez mil pies de alturas, uno a uno fueron saliendo los paracaidistas, que en segundos lograban formar un círculo de seis y segundos después se soltaban para abrir sus equipos de paracaidismo y en dos minutos estaban logrando aterrizar. Otros más intrépidos se lanzaban al vació como verdaderos Supermans alcanzando mucha velocidad, lo que hacia el espectáculo más delirante para aquellos que fuimos testigos de la destrezas de estos jinetes del cielo.

Desde que salen del avión hasta que vuelven a pisar tierra firme, se lleva un promedio de siete minutos, tiempo en que pasan suspendido en el aire, lo que da paso a la emoción y el desenfreno. Aquí la adrenalina alcanza su máximo nivel, por lo que practicar el paracaidismo requiere mucha condición física y no es apto para personas con problemas cardiacos.

Esta experiencia la están llevando a cabo los paracaidistas del Tsunami Sky Divers, originarios de muchas naciones del mundo, entre estas Suecia, Alemania, Estados Unidos, Canadá, México, Colombia y Ecuador.

Estos hombres y mujeres amantes de los deportes extremos, se encuentran en nuestro país atendiendo invitación del Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) que de esta manera promueve los destinos turísticos.

El espectáculo está garantizado, estos cazadores del aire, se muestran contentos de estar en Nicaragua, dando a conocer sus experiencias.

La primera parada de estos acróbatas del aire fue en San Carlos en el departamento de Río San Juan, pero el mayor espectáculo fue en Montelimar, donde realizaron 12 saltos y en cada uno de ellos participaron grupos de 14 paracaidistas.

Ataviados con cascos especiales de protección, que incluye cámaras fotográficas y de video, con trajes de diversos colores, los ases del aire, se suben al avión bimotor N850D en grupos de 14 y en menos de 10 minutos están saltando al “vacio” desde una altura de diez mil pies.

Algunos de ellos ya superan los diez mil saltos, lo que les convierte en verdaderos profesionales, otros llevan menos, pero ninguna cantidad es suficiente, siempre quieren más.

“Libertad, Libertad” es la palabra que expresan los paracaidistas cuando le consultamos porque practicar este deporte y no otro que represente menos peligro.

“Libertad, cuando uno ya está en la tierra quiere seguir y seguir tirándose, es una adicción y parte de la adrenalina que se experimenta al sentirse en libertad”, dice Nick, un hombre de 62 años, que tiene más de 20 años de estar involucrado en el paracaidismo.

Asegura que en los primeros saltos existe alguno tipo de temor, pero el paracaidismo provoca adicción que te hace repetir una y otra vez los saltos, hasta el punto que ya lleva más de diez mil.

Nick es el tipo que se encarga de darles el visto bueno a los equipos de los paracaidistas que están en Nicaragua. “Si no doy el visto bueno, el paracaidista no puede saltar”.

Tsunami Sky Divers, es la empresa norteamericana que trajo a estos paracaidistas del mundo a visitar Nicaragua. La subdirectora del INTUR Mayra Salina, explicó que tras la visita, existe un arduo trabajo de varios meses de preparación.

Entre los visitantes se encuentra el teniente en retiro del Ejército Nacional de Ecuador, Vladimir Arostegui, quien aprendió el paracaidismo cuando era un militar en funciones.

“Esto es un hobbie, soy abogado y un militar en retiro”, cuenta Arostegui, quien asegura haber saltado en 250 ocasiones en la vida militar con una altura de mil metros, mientras el paracaidismo deportivo ya lleva dos años y más de 200 saltos con alturas de diez mil metros.

“La diferencia es que en el salto militar es de mil metros de altura, y apenas sales abres el paracaídas, mientras el deportivo a diez mil pies de altura uno abre el paracaídas cuando ya vienes por los tres mil pies”, explica Vladimir.

Junto a Vladimir vino su coterráneo Edgard Narváez, quien trabaja como instructor de pilotos en Estados Unidos e hizo la invitación a su paisano, el resto es historia.

“Nicaragua es un país de brazos abiertos, estamos muy contentos de estar aquí”, dijo Narváez.

Uno de los más felices por surcar los cielos nicaragüenses es el puertorriqueño Willy Cartagena, de 47 años, quien asegura que el paracaidismo le gusta desde los diez años, cuando visitó a su abuela en Puerto Rico.

“Yo cogí una sabana de ella, amarre las dos esquinas, me monte arriba de la casa y me tire, casi me reviento. Saltar es increíble, coges cualquier emoción y la combinas y no se compara a lo que es un salto”, dice quien formó parte del Ejército de Estados Unidos.

Es un instructor en San Diego California, lugar donde reside y enseña a otros jóvenes este emocionante deporte, el cual también practica sus tres hijos, incluso su madre ya realizó un salto.

Toda equipo de salto, cuenta con un conteiner (mochila) que es el lugar donde se guarda el paracaídas de reserva en la parte superior, en la parte inferior lleva el paracaídas primario. Describe que el paracaídas primario puede costar mil 500 dólares, el de reserva otros mil dólares, la mochila o conteiner unos 500, el casco 300, la cámara de video 400, el altímetro 200 dólares, el traje especial unos 200.

El sábado pasado las autoridades del INTUR, encabezadas por su director ejecutivo Mario Salinas, la subdirectora Mayra Salinas y el director de mercadeo Julio Videa, dieron la bienvenida oficial a las 200 personas, entre estos 140 paracaidistas hombres y mujeres.

El acto de bienvenida se realizó en la llamada Casona de Montelimar, donde don Mario Salinas, les agradeció por haber elegido Nicaragua como destino para vacacionar y de paso mostrar a los nicaragüenses sus habilidades en el paracaidismo, deporte  que requiere gran condición física y equipos valorados entre los cuatro y siete mil dólares.

Cabe destacar que los paracaidistas vienen pagando toda su estadía en Nicaragua (hospedaje y boletos de avión) y el INTUR está apoyando con los traslados a los diferentes destinos turísticos y la logística de las actividades. Así como la promoción y publicidad de los eventos.

Los paracaidistas de diferentes partes del mundo se estarán presentando en Nicaragua del 2 al 12 de marzo. Los acróbatas internacionales traen su propio avión.  El 8 de marzo realizarán saltos de paracaidismo en la Plaza de la Revolución, con una presentación abierta al público, anunció Julio Videa, encargado de promoción de INTUR. El 9 de marzo estarán en Pochomil y el 10 en Barceló. El 11 realizarán saltos en Granada.

Este evento cuenta con la coordinación de las autoridades del Instituto Nicaragüense de Turismo, el Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil (INAC) y la Fuerza Aérea del Ejército.