Por decidir de ser libre y soberano, Nicaragua se enfrenta hoy en día a las técnicas de desestabilización imperiales, cuyo objetivo es derrocar a su gobierno legítimamente y legalmente elegido. Siguiendo el mismo guión que las guarimbas del año 2017 en Venezuela, estos diseños macabros han sometido el pueblo nicaragüense a la brutalidad y a la violencia de un grupo minoritario de paramilitares, delincuentes y jóvenes de clase media en búsqueda de adrenalina.

Condenamos este intento de golpe contra la democracia en Nicaragua, y manifestamos toda nuestra solidaridad con el pueblo de este país, con su gobierno y con sus fuerzas policiales actualmente víctimas de los brotes de furia desatada por los vientos imperiales.

*El autor es periodista y escritor en Francia.